Denuncian el posible expolio con un detector de metales de un castro de Salvaterra
SALVATERRA DE MIÑO
La asociación Terra Grovii ha registrado varios agujeros en Penedos dos Mouros
12 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El viernes por la noche, Víctor Barahona y Brenda Domínguez, ambos miembros de la asociación Terra Grovii, salieron a pasear con sus perras por el entorno del castro de Penedos dos Mouros. Es su lugar favorito de Salvaterra de Miño, el que cuidan todo lo que pueden y, también, el que divulgan con rutas y actividades a lo largo del año. El camino al yacimiento está rodeado de señales que ellos mismo han colocado para poner en valor el antiguo poblado galaico. Esa noche «mis perras se pusieron a ladrar y fue a ver qué pasaba. Había un chico sobre una de las piedras del castro. Nos saludamos y, al irme, me pareció ver un agujero en el suelo», indica. Al día siguiente, ya de día, volvieron con las perras por el mismo recorrido y se lo encontraron lleno de agujeros.
«Esa noche, no sabemos si ese chico u otras personas, se dedicaron a recorrer prácticamente toda la zona transitable del castro haciendo agujeros, probablemente con la ayuda de un detector de metales», lamenta Víctor, que, inmediatamente, fue a denunciar a la Guardia Civil que «durante la noche del viernes al sábado de la semana pasada alguien se dedicó a expoliar o a generar daños en un patrimonio que está protegido», continúa. No pudieron dar más datos de la persona que vieron porque no lo conocían ni les sonaba de ser vecino de allí.
Una buena parte de los agujeros se encuentran en la zona de la «croa» del castro, el espacio más alto del poblado y uno «de las más importantes, ya que es la que tiene más contenido arqueológico», indica. «Encontramos en varias lugares la tierra movida y tapada con hojas para disimular que había excavado ahí», explica Barahona, que sostiene que el lugar de los agujeros y el movimiento de la tierra apuntan al uso de un detector de metales. También se hicieron surcos entre las piedras, que dejaron descubiertas, y, por ejemplo, «debajo de dos rocas encontramos un agujero de mucha profundidad que ni siquiera se ha intentado tapar», lamenta.
Desde la asociación insisten en que no es la primera que excavan en el castro de Penedos dos Mouros tratando de encontrar alguna pieza de valor. La madre de Brenda recuerda que cuando ella era niña todo estaba plano, pero, ahora, «está todo ondulado y lleno de piedras descubiertas», continúa Víctor, que recuerda que ocurre en más castros de Galicia. «Hay algunos que buscan que son aficionados y hacen daño, pero el problema son grupos, digamos profesionales, que acuden con detectores de metales y que saben donde excavar», explica. El presidente de la asociación Terra Grovii considera que la persona o el grupo que actuó en Soutolobre tenían experiencia. Desde la entidad cultural insisten en que ellos seguirán protegiendo su castro lo mejor que pueden y esperan que la Guardia Civil avance en la investigación.
La memoria popular de las parroquias de Soutolobre y Lourido, el castro está ubicado en el linde de ambos lugares, también recoge una historia de cómo un vecino trato de encontrar un tesoro bajo el yacimiento. La entrada a lo alto del poblado prerromano, que tiene un gran refugio cubierto bajo grandes rocas en su pico, es estrecha. Está flanqueada por dos grandes piedras que parecen colocadas a conciencia. Su corte es casi vertical y en el sendero no caben más de dos personas cogidas de la mano. «Aquí se decía que pasaban cosas muy extrañas», recuerda Brenda Domínguez. En esas dos grandes piedras hay varias marcas. Son pequeñas hendiduras en las que entran dos o tres dedos. Están hechas a conciencia. «Según cuentas los mayores, hubo un vecino que quería encontrar el tesoro del que hablaban. Sabía que excavando no lo iba a encontrar, así que trajo dinamita para poder volar todas las grandes piedras», explica Brenda. Por suerte, no lo hizo.
«Hoy todavía hay gente que se dedica a expoliar y vender restos que encuentran en castros y yacimientos protegidos», lamenta Barahona, que recuerda que muchas de estas personas se coordinan por foros. Ellos esperan que su denuncia y vigilancia protejan su castro de estos ataques.