Una imprudencia que costó una vida

Cuando pasó la caravana de seguridad nadie estaba en la zona prohibida donde se situó Antonio González Camba antes de ser embestido mortalmente por un participante del rali Sur do Condado

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Este es lugar en el que se produjo el fatal atropello Un hombre de 64 años, padre del copiloto Diego González, fallecía en As Neves durante la celebración del rali Sur do Condado.

redacción / la voz

El automovilismo gallego ha vuelto a ser sacudido por la tragedia, y todo apunta a que la imprudencia de situarse en una zona prohibida por la organización del rali Sur do Condado le costó la vida a Antonio González (de 64 años y padre de uno de los copilotos participantes, Diego González), a quien el bólido número 29, pilotado por Rafael Alonso, arrolló en un cambio de rasante del tramo de Ponteareas (el cuarto de la jornada) alrededor de la una y cuarto de la tarde en la zona de Taboexa, en el linde entre los ayuntamientos de As Neves y Ponteareas.

«Ao final do tramo dixéronnos que atropelaran a un home e Diego viu que tiña unha chamada perdida dun número descoñecido; devolveu a chamada e xa lle dixeron que o seu pai tivera un accidente», explica el piloto Manuel Pérez sobre cómo se enteró su copiloto, Diego González, del accidente que causó la muerte de su padre.

Un testigo, vecino del lugar, describe el escenario: «Había moita xente neste tramo, pero na parte de arriba, onde está o monte. Moitos coches petaban aí e a xente cambiaba de lado [pasaban de la zona habilitada para el público a la prohibida, que fue donde ocurrió el atropello]». Otro testigo del accidente aseguró que la víctima estaba en una zona prohibida y que había más personas que consiguieron esquivar el golpe. «El coche venía en sentido ascendente y, sin saber por qué, siguió recto e impactó contra el fallecido, que salió despedido contra una valla que estaba unos metros detrás de el», relata.

Las asistencias médicas acudieron de inmediato. Alguno de los presentes habla de media hora de tardanza, mientras que la federación asegura que «la ambulancia tardó entre 12 y 15 minutos y el helicóptero, 18». Lograron estabilizar al herido, pero las lesiones en el pecho causadas por el impacto directo eran demasiado graves.

«Había seguridad, fue un accidente deportivo»

La Federación Galega de Automobilismo lamenta las «consecuencias fatales» del accidente

La Federación Galega de Automobilismo, por medio de su presidente Iván Corral, asumía con resignación y cierto espíritu crítico el fallecimiento de Antonio González debido al accidente acontecido en el tramo de Ponteareas, en la parte final de la primera mitad del rali Sur do Condado. «Lamentamos este desgraciado accidente con consecuencias fatales, pero accidente deportivo al fin y al cabo», decía Corral antes de apuntar que «estaban tomadas todas las medidas de seguridad establecidas y que correspondían en el momento en que se produjo el accidente».

La escudería Surco, organizadora de la carrera, remitía al presidente de la federación gallega.

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Fuentes de la organización aseguran que nadie permanecía en la zona prohibida después de haberse efectuado todos los controles de seguridad previos al inicio del tramo, de modo que concluyen que Antonio González se situó en la zona fatídica después. «Incluso quedó enganchada la cinta que señala “Prohibido” en el espejo del coche accidentado», recalcan. Algunos pilotos afirman que advirtieron que había gente en zonas prohibidas.

Con el ambiente enrarecido por el suceso, tramos suspendidos y varias horas de retraso en el programa, la dirección de carrera decidió continuar con el rali. La organización y el alcalde de As Neves, Xosé Manuel Rodríguez, aseguran que por expreso deseo de la familia del fallecido; además, la Federación Galega de Automobilismo (FGA) también había optado por seguir la carrera tras sopesar detenerla en señal de duelo o mantenerla por los demás pilotos participantes. Terminó ganando Alberto Meira, por delante de Víctor Senra.

El piloto del accidente: «Estaban muy mal ubicados, ya los habían avisado»

manu otero

Rafa Alonso dio el pésame al hijo del fallecido, quien le transmitió su comprensión, y lamenta que los aficionados no respeten las zonas prohibidas

Rafa Alonso es un piloto amateur y aficionado a los ralis que vivía en la carrera del Sur do Condado su segunda experiencia al volante en una competición de estas características. En las horas previas al inicio derrochaba ilusión. Su objetivo no era otro que divertirse y acabar la carrera. Por desgracia, acabó siendo el principal protagonista de la jornada. «Era una zona muy sucia y bacheada, se me fue el coche y al querer enderezarlo tenía a la gente encima y ya no pude hacer nada», relata Alonso sobre cómo se produjo el trágico suceso. 

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«Un suceso como este nos afecta bastante, pero hay que continuar. En la fórmula 1, cuando hay un accidente la carrera sigue», señala el piloto Martín Bello, quien admite que la zona del suceso era complicada porque era muy rápida y con baches y gravilla. El propio compañero de Diego, Manuel Pérez, comprende la decisión de los organizadores de continuar la carrera, aunque ellos decidieron abandonarla de forma inmediata tras conocer la trágica noticia.

«Es una pena, pero son accidentes que a veces pasan», se repetía en los parques de asistencia.

Más de 400 personas cerrando los tramos antes del paso de los bólidos

La Federación Galega de Automobilismo (FGA) hacía hincapié en el esfuerzo en materia de seguridad que realizan todas las partes organizadoras de un rali en Galicia.

En este sentido, desde la FGA se insistía en que la carrera de ayer contaba con más de 400 personas «cerrando los tramos y tomando las medidas correspondientes y que exigen tanto la ley como las propias normas» que imponen desde la federación gallega.

Según los organizadores, en el punto en el que se produjo el accidente se procedió a confirmar la seguridad del tramo mediante el protocolo habitual en todos los ralis de ámbito autonómico. «Más intensivo y con más medios que los ralis del Nacional», apunta el presidente de la FGA, Iván Corral.

Esto es: una caravana de seguridad integrada por diez vehículos, con presencia del jefe de tramo, del jefe de seguridad del tramo, el jefe de seguridad del rali, el director de la prueba en carretera y la Guardia Civil (que en esta ocasión realizó dos pasadas por el punto en el que después se produciría el accidente fatal).

Asimismo, en cada tramo se situaban una uvi móvil, una ambulancia de transporte y el coche R de la federación gallega, con un médico, un diplomado universitario en enfermería (DUE) y un bombero piloto rescatador, todos ellos con el curso de actuaciones extrahospitalarias.

Además, un helicóptero esperaba en el campo de fútbol de Taboexa para acometer las evacuaciones que fuesen necesarias. 

Información elaborada por Manu Otero, Pablo Carballo y Pablo Gómez

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