O Porriño despide a Seve al son de sus rondallas

Pedro Rodríguez
Pedro Rodríguez O PORRIÑO/ LA VOZ

O PORRIÑO

P.R.

El director de la agrupación de Santa María, que falleció ayer con 52 años, se fue acompañado de cientos de personas

25 feb 2026 . Actualizado a las 01:30 h.

Suenan las campanas en la iglesia de Santa María de O Porriño. Esas que Severino Novas escuchaba cada día cuando se iba a trabajar a su pescadería en el centro. Su rondalla, la de Santa María, la que fundó con mucho esfuerzo en 2024, lo espera fuera del templo con sus banderas junto a las otras agrupaciones que hay en el municipio. Su despedida tenía que ser como su vida: al son de la música y de las rondallas. Centenares de personas de todas las edades esperan también fuera entre los rondalleiros con sus uniformes, muchos emocionados al despedir al que fue su «capitán», una persona que, como recordaba su amiga Paula a La Voz, «botáballe peito a vida»

El mundo de las rondallas está de luto. El fallecimiento de Seve el viernes conmocionó a todos. Era un hombre muy querido y respetado por su trabajo como director de la agrupación de Vincios y la de Santa María. «Sempre sacaba enerxía e un sorriso para tocar e animar a todos os que estaban ao seu redor. Imos botalo moito en falta», indica Paula, que recuerda que, pese a que luchaba contra un cáncer, «nunca quixo deixar atrás un concerto ou que a rondalla faltara a algunha cita. Quería alegrar aos veciños percorrendo todos os barrios». Severino también era muy querido en Cangas, donde fue concelleiro en los años 90 y principios del 2000.

Funeral de Severino Novas en O Porriño
Funeral de Severino Novas en O Porriño P.R.

Suenan las panderetas cuando sale el féretro de Seve de la iglesia. Los abanderados hacen los pasos que tanto entrenaron juntos. «Viva Santa María do Porriño. Por ti, Seve. Por ti», grita, emocionada, una mujer. Comienza a sonar su rondalla. Es una procesión musical, la despedida que merecía. «Alá onde esteas a túa música perdurará en nós. Somos unha familia. Somos un equipo», dicen sus compañeros de la rondalla de Santa María. Su adiós demuestra la institución que era Seve para este fenómeno cultural propio del sur de Pontevedra.

Durante el camino al cementerio, que dura unos 10 minutos, la música no cesó de sonar. Todo fue al paso que ensayaron con Seve durante todos estos meses. En la entrada del camposanto, estaban sus compañeros de gaita tocando el instrumento que siempre amó. Seve se fue al son de su música y del cariño de centenares de personas.