Fallece Cuquín, «el hombre más importante del mundo» y rey del carnaval de O Porriño

La Voz VIGO

O PORRIÑO

Gustavo Rivas

Funcionario municipal durante 50 años y un día, fue una de las personas más conocidos de la villa, donde empezó como botones leyendo los bandos en la calle y se hizo popular por sus disfraces

07 nov 2025 . Actualizado a las 12:58 h.

«Yo era el que daba todos los recados y leía los bandos municipales por el pueblo. Recuerdo que me sentía el hombre más importante del mundo». Joaquín Lot Job Diz Tato, conocido en todo O Porriño como Cuquín, falleció ayer a los 92 años, noticia que recorrió en poco tiempo la villa en la que se convirtió en uno de los vecinos más conocidos y populares por su más de media vida como funcionario municipal y el impulso que con sus originales y llamativos disfraces dio a la recuperación de los carnavales en la capital del Louro.

Cuquín entró a formar parte de la plantilla del Ayuntamiento de O Porriño muy joven tras aprobar las oposiciones al puesto de botones del consistorio. «El examen que tuve que hacer era un dictado: 'En un lugar de La Mancha...' y luego unos problemas con las operaciones básicas: sumar, restar, multiplicar y dividir», contaba el día de su jubilación en 1998, fecha que acabó estirando unos meses más de lo necesario hasta cumplir exactamente 50 años y 1 día como funcionario. Pero lejos de vivir tan larga carrera laboral como una condena, Cuquín se consideraba una pieza importante para sus vecinos en el día a día del Ayuntamiento. «Me pagaba el pueblo», decía, añadiendo ser consciente del cariño que le tenía gran parte de sus conciudadanos, además de por su carácter siempre jovial, «porque soy el que les arregla los papeles». 

«¡Señores, o se callan o no empiezo!», solía decir cuando daba cuenta a voz en grito por las calles de las novedades de la alcaldía, «y claro, se callaban. ¿Cómo no me iba a sentir ser el hombre más importante del mundo?», rememoraba en el momento de su jubilación, tras vivir en el Ayuntamiento la dictadura, la recuperación de la democracia y hasta diez alcaldes.

Sus apariciones disfrazado tanto por las calles de O Porriño como por playa América, en Nigrán, dejaron huella para animar a otros muchos vecinos a impulsar los carnavales en el pueblo, en el que fue considerado el rey indiscutible de dicho festejo. Cada año se disfrazaba de tres o cuatro cosas distintas, y muchas de sus apuestas estilísticas quedaron reflejadas en una exposición fotográfica en el Círculo Recreativo Cultural de O Porriño en 1998. Para el recuerdo colectivo ha quedado también su aparición sobre un descapotable rojo ataviado como la Raffaella Carrá local en las Navidades del 2014 para hacer el «pregón farrapeiro» en el ayuntamiento, el año nuevo que lo porriñeses celebran por adelantado.

«Foi directivo, discotecario, membro da Coral, presentador dos Premios Círculo, colaborador do Grupo Micolóxico e do Acougo, e sobre todo, unha peza fundamental da paisaxe humana e afectiva do CRC dende os seus comezos. Foi un deses colaboradores activos aos que tanto temos que agradecerlle», escribe la directiva del Círculo en sus redes sociales para recordar a Cuquín el día de su sepelio, que celebrado este viernes a las 16.45 horas desde el velatorio Albia de O Porriño, para a continuación llevar a cabo un funeral en la Iglesia de Santa María y la inhumación final en el cementerio municipal de la villa. 

La permanente sonrisa de Joaquín Diz, Cuquín, es ya para siempre patrimonio inmaterial de O Porriño, el pueblo al que siempre llevó bajo el clavel rojo de su solapa.