Un matrimonio lleva cinco años dando de comer en su local de tapas a las personas más necesitadas del municipio
13 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.José e Isabel llevan cinco años haciendo felices a quienes más lo necesitan. En el 2012, cuando sus hijos se fueron de casa a hacer sus vidas, se quedaron solos y decidieron dedicar las Navidades a ayudar a los vecinos de Nigrán que no tienen recursos suficientes. Y qué mejor forma de hacerlo que invitarlos a comer a su restaurante el día 25. Desde ese año 2012, unas 60 personas del municipio acuden al local de José e Isabel a comer. «Ese día cerramos el local a los clientes», comenta el dueño.
Todos los años, José acude al asistente social de Nigrán para que busque personas del municipio que o bien no tengan recursos o bien que estén solas. El empleado del Ayuntamiento envía las invitaciones a las personas seleccionadas para celebrar la fiesta. Las dificultades y los problemas se quedan en la puerta y, desde que se sientan a la mesa, los rostros de los 60 vecinos invitados dibujan una sonrisa de felicidad y agradecimiento. Una comida navideña en toda regla, con sus langostinos, su caldo, su lacón con grelos y, como no puede ser de otra forma, los postres navideños más típicos.
Pero hay mucho más. Todos los invitados reciben regalos de todo tipo. Desde juguetes para los más pequeños, hasta colonias, artículos de cosmética y ropa interior para los adultos. En este caso, una prima de José, que tiene una mercería en Vigo, aporta todos los años productos de todo tipo para hacer felices a los asistentes al evento.
«No estaría mal que una iniciativa así la tuviese cada ayuntamiento. En fechas tan señaladas hay que sacarle una sonrisa a quienes más lo necesitan», añade José.
Apoyo
Desde su inicio, los vecinos de Nigrán y varias empresas de la zona se volcaron con esta iniciativa y apoyaron a los impulsores de la idea mediante aportaciones económicas, juguetes y regalos. «El año pasado tuvimos que dejar de pedir ayuda a los vecinos porque nos vimos superados», asegura el propietario. Pero la mayor parte de la inversión sale de los bolsillos de los propietarios del restaurante. «Solo con ver la sonrisa de los niños merece la pena», admite Jose.
José e Isabel permanecieron en el anonimato desde el inicio de esta iniciativa hace cinco años. No querían darse publicidad y rehuían en la medida de lo posible toda presencia mediática. Pero este año, tras recibir una distinción en honor a la solidaridad del Concello de Nigrán, sus nombres salieron a la luz contra su voluntad. A pesar de ello, prefieren mantenerse en la sombra y huyen de los focos.
La solidaridad de este matrimonio llega a tales niveles que, si este año no se cubren las 60 plazas que tienen disponibles, acudirán a los servicios sociales de concellos como Gondomar o Baiona para que personas necesitadas de esos municipios acudan a la comida del día 25. Solo pueden acudir al evento aquellas personas seleccionadas por el asistente social pertinente.
Felicidad
«Al principio están cohibidos, pero una vez se sientan a la mesa y empiezan a hablar con el resto de personas, todos disfrutan de la velada. Nosotros no comemos hasta que ellos terminen, y comemos lo mismo», asegura José.
Al inicio de la velada, el alcalde del municipio acude al local para estar con los invitados. A pesar de que el concello se mantiene al margen económicamente de la iniciativa, han reconocido siempre la gran labor social que Isabel y José llevan haciendo cinco años.
El local tiene capacidad para 60 personas, y todos los años se llena.
Solo pueden acceder las personas elegidas por los servicios sociales.
Al ser ya conocidos, muchos vecinos y empresas se ofrecen a ayudar.