Vecinos de Crecente se ven obligados a comprar botellas de agua para poder cocinar y lavarse

La Voz

CRECENTE

La contaminación del Ribadil trae de cabeza a 180 familias de Crecente. Mientras esperan los análisis sobre el estado de las aguas de río, se han visto obligados a restringir a cuatro horas diarias el suministro del único pozo del que se abastecen. En la parroquia ya se compran botellas botellas para poder cocinar y acumulan calderos para lavarse. Algunos vecinos sospechan que llevan años tomando agua en mal estado. El pediatra le ha dicho a una señora que su hija podría estar infectada. » L10