La celebración tuvo lugar el 4 de julio, un día antes de que el Concello de Lavadores inaugurase la obra de Jacobo Esténs
07 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El 4 de julio de 1925 hubo una gran fiesta en la plaza de abastos de O Calvario. Fue la víspera de la inauguración del mercado construido por el todavía entonces existente Concello de Lavadores.
La idea de construir un espacio que diera acogida a la venta de distintos productos había surgido unos años antes. En noviembre de 1916, la comisión provincial aprobaba el proyecto de construcción del mercado de O Calvario. Se especificaba entonces que el presupuesto de la idea ascendía a 42.771 pesetas, que serían pagadas con fondos municipales. Al año siguiente, el Gobierno Civil da su autorización, pero surgen problemas relacionados con el emplazamiento de la infraestructura que provocarán la ralentización de su desarrollo.
Uno de los principales motivos de ese retraso quedó resuelto en noviembre de 1918. En ese mes, la Gaceta de Madrid publicaba un real decreto en el que se confirmaba una declaración del gobernador civil por la que se debía ocupar el terreno para la construcción del mercado. Echaba abajo un recurso de Matilde Varela González, viuda de Cuíñas, que mostraba su oposición a la medida. En ese mismo emplazamiento ya se venía realizando la venta de pescado y verduras, pero al aire libre.
La corporación de Lavadores realizó el encargo del proyecto arquitectónico a Jacobo Esténs, el mismo arquitecto que entonces estaba proyectando la plaza de abastos de Cangas, que sería inaugurada el 30 de agosto de 1925.
La subasta de las obras se realizó en febrero de 1923 por un importa de 68.274,75 pesetas, pero por falta de interesados se tuvo que repetir unos meses más tarde con un incremento del 15 %. A partir de ese momento, la corporación municipal aprueba diferentes pagos destinados a los jornales de los trabajadores.
A comienzos de marzo de 1924, el gobierno local se vio obligado a realizar una ampliación del proyecto recomendado por el propio arquitecto vigués encargado de su redacción.
Ya, antes de la Navidad de 1924, el Concello de Lavadores pagó otras 25.000 pesetas para que se pudiera acometer la terminación de las obras y la construcción de los puestos de venta, en el interior de la plaza de abastos.
Cuando por fin todo estaba acabado llegó al fiesta popular de estreno, que fue organizada por el propio Concello de Lavadores. Comenzó el sarao a las diez de la noche, y estuvo amenizado por una banda de música y grupos de gaiteiros de la zona. Se completó la banda sonora con la presencia del prestigioso coro Queixumes dos Pinos, dirigido por el músico militar Bernardo del Río.
El Concello de Lavadores fue anexionado por Vigo en 1941. A partir de ese momento, el mantenimiento de la plaza de O Calvarios sería asumida por los concejales vigueses. En ese contexto, en abril de 1945, la corporación olívica aprueba una partida de 246.000 pesetas para ampliar la plaza de abastos. Las obras debieron ser importantes porque la partida supera el coste inicial del propio mercado. En cualquier caso, las obras concluyeron en octubre de 1946. Y así seguiría el edificio hasta veinte años después de la muerte de Franco.
Fue en 1995, cuando el Concello de Vigo traspasó la gestión del mercado a la asociación de comerciantes. Al mismo tiempo, se afrontó una reforma integral de las instalaciones con una inversión de 160 millones de pesetas.
La peatonalización del tramo final de la calle de Urzaiz dio el impulso definitivo para que el mercado se haya transformado en un punto de encuentro para quienes viven en O Calvario.
Un grupo de emprendedoras incluso retomaron la idea de aquella víspera de la inauguración para realizar, todos los 17 de mayo, un mercado del arte en el que la plaza se convierte en un centro de ocio.