Los artesanos gallegos están de moda

OLAYA F. GUERRERO VIGO

CANGAS

MARÍA L. MUIÑA

El sector reivindica un mayor apoyo y reconocimiento por parte de las instituciones Son jóvenes y les gusta trabajar con las manos. Se les ve en las ferias de artesanía vendiendo sus productos a precios que no siempre les dan para vivir. Los artesanos gallegos disfrutan de su profesión, pero les gustaría que las instituciones les concediesen más ayudas y subvenciones. Muchos de ellos están asociados en la AFIGA (Asociación para el Fomento y el Impulso de la Artesanía en Galicia), que aglutina a ceramistas, orfebres, artesanos del vidrio y del cuero. Juntos han organizado, un año más, ferias como la Argálica, que se celebró en Cangas o preparan ya el Ofeitoamán, en las que se podrá observar lo último en artesanía.

03 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Todo el mundo ha visitado alguna vez una feria de artesanía. En ellas se puede comprar desde unas sandalias de cuero hasta un mantel de encaje de bolillos, pasando por todo tipo de adornos de cerámica. Los objetos hechos a mano tienen un valor especial que no comparten los productos elaborados en serie. Sin embargo, ese valor no siempre es reconocido por todos, y precisamente eso es lo que reivindican aquellos que viven de la artesanía. Miguel Guerrero Fandiño, ceramista y vicepresidente de la AFIGA (Asociación para el Fomento y el Impulso de la Artesanía Gallega) asegura que el concepto de artesanía está muy desvirtuado, ya que se utiliza el nombre de artesanía para vender productos de todo tipo. El principal problema al que se enfrentan los artesanos son los ingresos, siempre muy escasos. Miguel Guerrero asegura que el artesano tiene que trabajar mucho para crear su propio estilo.«Hasta llegar a un lenguaje creativo propio, es necesario tiempo y apoyo, un apoyo que hoy no se encuentra en ninguna administración», se queja el ceramista Guerrero. Los artesanos piensan que las subvenciones que concede la Administración pública favorecen a los que están ya consolidados, pero no a los que están empezando y que, paradójicamente, son los que más lo necesitan. La AFIGA nació hace seis años con la finalidad de reclamar una mayor regulación del sector artesanal en Galicia. Actualmente, esta asociación tiene unos cuarenta socios. Además de reivindicar un mayor apoyo por parte de las instituciones, los artesanos gallegos agrupados en AFIGA organizan actividades tales como cursillos para aprender técnicas artesanales o ferias para dar a conocer a los que están empezando. Una de esas ferias, la más importante, se viene celebrando en Cangas desde hace algunos veranos. Se llama Argálica y recoge lo más original de la artesanía de la tierra. Sus productos tienen en común que han sido elaborados a mano por gallegos. Ofeitoamán retomará en Navidad el testigo del auge de la artesanía, para comprobar lo último salido de las manos de los artistas gallegos. Las ferias de artesanía tienen en Galicia muy buena acogida, y son la principal fuente de ingresos del gremio. El problema es que estas ferias se organizan solamente en fechas muy señaladas, las de verano y Navidad. El resto del año, los artesanos subsisten de las ventas que realizan a las tiendas de artesanía, las cuales suelen comprar pocos productos y, además, son escasas. En resumen, que los artesanos lo tienen difícil para llegar a fin de mes. Andrés Otero Monroy, presidente de la AFIGA, reconoce que se puede vivir de la artesanía, pero a base de mucho trabajo.