Adiós a La mujer que amaba a las gaviotas en Baiona

a.martínez VIGO / LA VOZ

BAIONA

ALEJANDRO MARTINEZ MOLINA

Raquel Álvarez, tudense afincada en la villa turística

06 sep 2026 . Actualizado a las 10:10 h.

Durante años, bastaba con que Raquel Álvarez se acercase a Monte Boi para que las gaviotas comenzasen a congregarse a su alrededor. La conocían. La seguían desde el aire, la esperaban sobre las murallas de Monterreal y acudían en cuanto aparecía con comida. Aquella escena acabó convirtiéndola en uno de los personajes más reconocibles de Baiona y le valió un sobrenombre que la acompañaría durante mucho tiempo: la reina de las gaviotas.

Raquel falleció a punto de convertirse en octogenaria. Hasta hace apenas unos días todavía se la podía ver paseando por las calles de la villa, aunque hacía ya tiempo que aquella imagen rodeada de aves había dejado de ser habitual.

Había nacido en Tui. Su padre regentaba una farmacia y su madre era comadrona. Su relación con Baiona comenzó durante los veranos, que pasaba en la localidad, donde además tenía familia. Con el tiempo, aquel lugar de vacaciones acabó convirtiéndose en su residencia definitiva.

Su vínculo con los animales iba mucho más allá de las gaviotas. También alimentaba a palomas y cuidaba de gatos que vivían en la calle, una dedicación que mantuvo durante años de manera silenciosa. Ya en 2012 explicaba que su amor por los animales le venía desde niña.

En Baiona, sin embargo, quedará sobre todo el recuerdo de aquellas tardes en las que caminaba hacia Monte Boi mientras cientos de gaviotas comenzaban a volar sobre ella. Una estampa difícil de separar de la memoria de quienes durante años coincidieron con la mujer a la que las aves parecían reconocer antes incluso de verla llegar.