Se llama Don Marcelo y le gusta dar paseos por la avenida marítima de Baiona atado a la correa de su amo. No es un perro, ni un gato. Es un hurón albino, el último grito en mascotas. Tan dócil como un gato, pero muy atento y juguetón. Su dueño, Javier Gómez, reconoce que siempre llama la atención cuando cada tarde que no llueve lo saca a la calle a estirar un poco las piernas. Le conviene un poco de actividad, porque Don Marcelo es de buenas costumbres y nunca renuncia a una buena ración de comida y a no menos de 18 horas de sueño diarias.
«Se para todo el mundo», añade Silvia Castro, que también le ha cogido cariño a esta mascota que no se escapa gracias al lazo de color rojo con el que siempre está atado en la calle. Don Marcelo era una cría abandonada y Javier decidió adoptarlo. Ahora ya tiene tres años y es el amo del paseo.