La compra se decide ahora en función de los comensales; si hay cuatro, tendrán suerte si les toca a dos piezas por cabeza. La época en que se compraba por kilo se está quedando anticuada. Gracias a la crisis, ahora se pregunta primero el precio y en lugar de prescindir del pescado se piden «seis sardinas o medio kilo de berberecho».
El precio del pescado hace que los consumidores se lleven las manos a la cabeza, pero no son los únicos. Las pescaderas de la plaza de abastos de Baiona también se quejan del precio al que pagan el producto, que después tienen que repercutir en el consumidor final.
«Nos cobran noventa euros por doce kilos de jurelos y sesenta por veinte kilos de sardinas», explica Marisa. Así que si las cosas siguen por este camino, ¿se sustituirá el pescado por otro alimento como se han cambiado las almejas por los berberechos, a pesar del notable incremento de precio que también ha experimentado este producto en los últimos tiempos?