Porque la «doca» no es un espigón cualquiera

BAIONA

No fue un sueño. Efectivamente Portos colocó el jueves una señal que prohibía el acceso al espigón «a toda persona ajena a las actividades portuarias». El cartel convirtió el recinto, ya concurrido de por sí, en el lugar más visitado de Baiona. Cientos de personas desfilaron desde primera hora de la tarde por el paseo «para ver si era verdad» y, una vez comprobado, hacer caso omiso, «porque la doca no se vende, llevamos viniendo aquí cincuenta años y nadie nos lo va a impedir». Hasta el propio Portos, a través del portavoz socialista aseguró que «es una señal de seguridad, no prohibe el paso».

Así las cosas, alguien decidió que entonces, tampoco hacía falta el polémico cartel, por lo que optó por quitarlo, convirtiéndola así en la señal más efímera de la historia y, por otra parte, facilitando el encuentro, no menos controvertido entre Portos y el gobierno local de Baiona.

Y es que el Concello, que calificó de «provocación y declaración de guerra» la colocación de la señal, había dado un ultimatum a Jacinto Parga para reunirse en una semana. Que retirase el cartel, «como acto de buena fe», era un requisito indispensable. Alguien se le ha adelantado, así que ya hay fecha y hora para ese encuentro, que reunirá el lunes en Santiago a las dos partes.

Quizás entonces ya otra mano haya retirado también la señal nueva que luce la explanada del puerto y que también prohibe, en este caso la pesca.