BAIONa | Llegan a casa y lo primero que se encuentran es el reguero de aguas fecales que nace en las mismas escaleras de acceso a su edificio y que alcanza la carretera. Ésta es la situación que tienen que soportar a diario desde hace más de diez años las ocho familias que residen en el bloque número 3 de las viviendas de El Chaparral, en la calle Almirante Fontán de Bahíña, en Baiona.
Los afectados ya están cansados de reclamar una solución al Ayuntamiento y a la empresa concesionaria del servicio de saneamiento, Espina y Delfín, y su problema es cada día más grave.
Trinidad Iglesias tiene que taponarse la nariz cada vez que entra o sale de su casa porque el hedor es insoportable. «Huele fatal, es como si fuera marisco podrido», afirma esta vecina que lleva más de treinta años viviendo en uno de los pisos, y que ahora procura no abrir demasiado la ventana para que no se le meta dentro. «Reconozco que me da vergüenza recibir visitas en mi casa, porque encontrarte con este panorama en la puerta no es ninguna carta de presentación», añade.
Este escape de aguas residuales se está convirtiendo ya en un problema sanitario en el barrio, de Bahíña puesto que el charco procedente del colector llega a invadir la acera y alcanza la carretera, sobre todo durante la tarde, «cuando hay más gente en sus casas y las aguas fecales salen por aquí a borbotones», afirma Trinidad.
Desesperación
Los vecinos ya no saben si continuar desesperados o resignarse a seguir soportando esta situación. Lo que tienen claro es que la fuga no procede del interior de sus domicilios.
El año pasado costearon unas obras de reparación, pero no han servido para nada. Los afectados reclaman una solución definitiva «y que el Ayuntamiento se acuerde de nosotros, porque Baiona no sólo es el centro, también está la periferia y tenemos problemas que hay que resolver», afirma la propietaria de la planta baja.
Por su parte, el alcalde, Jesús Vázquez Almuiña, manifiesta que el problema está localizado dentro de la urbanización, que es un entorno privado y, por lo tanto, al Ayuntamiento no le correspondería actuar.
A pesar de todo, afirma que técnicos de la empresa Espina y Delfín ya se han desplazado para inspeccionar la zona y, lamentablemente, no han podido localizar el origen de la fuga. Todo apunta a que la causa de esta filtración se deba al mal estado de alguno de los colectores internos de alcantarillado de este bloque de viviendas sociales, construido sobre roca hace más de 30 años.
Mientras no se encuentre una solución, los vecinos deberán de seguir soportando los malos olores y tener que mancharse los zapatos con aguas fecales cada vez que entran o salen de sus domicilios.