PLAZA PÚBLICA
05 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.EN UNA reciente columna, en la que daba a conocer mi actual condición de encorsetado , hablaba de un escaparate de corsetería como referencia a la beldad y bella estampa de las maniquíes, hasta el punto de que un conocidísimo narrador de cuentos y chirigotas en gallego -en aquel gallego que se identificaba con el pueblo real y verdadero-, para piropear a una chica de carne y hueso, decía de ella que era «tan bonitiña y estaba tan ben composta que parecía un de aqueles maniquís dos escaparates de corsetería». No era Joselito , como apareció impreso, sino Joselín , el de Baiona, figura en los años 40 y 50 del humor gallego en radio y en discos. Una errata nimia, y hasta lógica, no debe ser causa de olvido de un maestro del género un tanto denostado por mor de las exigencias del purismo en el galego académico u oficial, que no siempre es lo mismo. Me dicen que Caixavigo reeditó una selección de Contos de Joselín. ¡Cómo me gustaría oírlo! ¿Encontrará un ejemplar mi amigo Julito Gayoso, perdón, don Julio, en sus archivos de la Dirección General de Caixavigo? Joselín nos hacía reír en un lenguaje ¿castrapo? que todos conocíamos aunque sólo usábamos de veraneo en la aldea.