La Mirilla
25 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Sí, la cosa va de pesca. De recuperación de viejas tradiciones para ser exactos. El Club de Yates de Baiona se ha propuesto retomar el antiguo concurso de pesca de fondo y curricán, que se celebra hoy y mañana en aguas de la ría. Hasta el momento ya se han inscrito una veintena de barcos que, a un mínimo de tres anzuelos por barco, igual no hay verdeles para todos. Claro que eso va a ser lo de menos, porque la competición tiene más pinta de divertimento que de lucha reñida por la mejor pieza. Aunque vete a saber. Porque, una vez metidos en harina, igual ningún patrón quiere regresar a puerto sin la «bodega» llena. Y es que la honrilla es la honrilla. Amén de las dos lanchas neumáticas que hay en juego. Los participantes sólo tienen que cumplir tres condiciones: estar a las nueve de la mañana en los pantalanes del club (ni el fin de semana se le pueden pegar a uno las sábanas), no salirse de los límites establecidos por la organización y mantenerse a un mínimo de 100 metros de distancia del contrincante más cercano (no vale copiar). Aún hay una cuarta, pero es la que, seguro, todos están más que dispuestos a cumplir: donar todas las piezas que se capturen durante las dos jornadas de competición a los Hermanos Misioneros de los Enfermos Pobres. Una servidora que, de vez en cuando, también larga algún sedal en el que hasta pican, tiene que confesar que desconoce quiénes son los que mejor le pegan a esto del curricán. Pese a todo voy a atreverme a dar nombres de posibles ganadores. Más que nada porque me los han soplado. José Manuel Retolaza, Ignacio Alzueta, Antonio López Pita, Jorge Lago, José Manuel Prieto, Jorge Cabral, Albino Campos... Pues ya veremos si los vaticinadores oficiales aciertan. Secreto descubierto. Valery Karpin no ha dejado el fúbtol porque su faceta de empresario no le deje tiempo libre. No. La culpa la tienen los pregones. A estas alturas ya debe de ser todo un experto en cantar y contar las excelencias de productos gastronómicos varios. Hace unas semanas fue la langosta guardesa, el próximo día 4 serán los callos de Salceda... Lo dicho, va camino de especializarse. En el caso de A Guarda no fue ajeno el hecho de que acabe de adquirir uno de los edificios más emblemáticos de la villa, que proyecta rehabilitar en breve. En el de Salceda, según cuenta su alcalde, José Manuel Fernández, el motivo es tan sencillo como que le gustan los callos. Como en ediciones anteriores de la fiesta, el encargado de prepararlos será Alejandro Alonso. Claro, tendrá ayuda, porque piensan servir 20.000 raciones. Pues buen apetito.