descubrió el volei en Brighton y lo promueve en Cangas desde hace tres años
17 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hijo de deportistas, Jan Kucherko (República Checa, 1985) probó en su infancia tenis, natación o bádminton. Pero iba a ser el voleibol el que iba a llegar a su vida para quedarse. «Empecé con el volei sala, o pista, como dicen aquí. Pero cuando me fui a estudiar a la Universidad de Brighton, en la costa sur de Londres, comencé con el volei playa», relata el que hoy es entrenador de esa disciplina e impulsor de YES Arenas, proyecto que fomenta esta actividad.
En el año 2007 comenzó a competir en el circuito nacional de Inglaterra, y se mantuvo durante seis o siete años. Hasta que puso rumbo a América Central un par de años junto a su pareja, Suzy, y siguió sin abandonar la pelota de volei. «En México City había una cancha en el centro donde jugábamos; en la República Dominicana, íbamos por las playas y también había siempre; los cinco meses que estuvimos en Haití, jugábamos por las calles», relata. Y si no había un espacio ideal, lo generaban: «En la hierba, en la selva... Donde fuera. No necesitas equipamiento. Solo desinflas la bola, la pones en la maleta y la inflas otra vez», subraya.
Su siguiente destino fue Oporto, entre el 2018 y el 2022, hasta establecerse en Cangas. «El mercado de casas explotó y no pudimos encontrar propiedades cerca de la playa y con jardín. A nosotros nos gusta ver las puestas de sol, la naturaleza, lo verde... La primera vez que habíamos venido a las Rías Baixas fue en la pandemia y nos enamoramos», revela. Eso, sumado a que había dos o tres casas que les seducían, hizo que se convirtiera en su siguiente destino. «Fue el timing perfecto, una casa ideal con la que estamos en plena obra», explica.
Fue una vez en Cangas cuando surgió la idea de poner las bases de un proyecto relacionado con el volei playa. «Descubrimos que hay muy poca actividad en la playa cuando no es verano. Algo de remo de vez en cuando, algunas personas que andan por la arena y poco más. Comprobar eso fue nuestro impulso», señala. También supieron que solo había tres o cuatro clubes en toda Galicia. «Existen muchos de volei sala que hacen alguna actividad en verano, pero lo que nos flipó fue que las playas estuvieran casi abandonadas nueve meses del año», plantea Kucherko.
Cuando lo comentaban, la gente les hablaba del mal tiempo, de la lluvia y el viento en Galicia. Un argumento que no les sirve. «El clima es como en Inglaterra o Bretaña, no nieva, no se congela. Con un poco de lluvia y viento, no pasa nada; el fútbol se sigue practicando, no para por esas condiciones», constata. Así que se pusieron manos a la obra, empezando con un grupo de los primeros amigos que hicieron en Galicia. «Después de unos vinieron otros, y amigos de amigos. Esto fue en el 2023. Y ya se sabe que el mejor márketing es el boca a boca», incide. De repente, se vieron con tres grupos.
Con su propuesta, cubren un vacío que detectaron que existía también. «Aparte de fútbol, no hay muchas opciones para practicar deporte aficionado. Un amigo quería sumarse a remo una vez por semana y le dijeron que si no competía, nada», cuenta. Ellos sí ofrecen ese planteamiento de «deporte como pasatiempo, para una vida saludable y para cuidar las playas mientras», desgrana. En estos tres años, han pasado por su academia casi 200 personas. «Tenemos ocho grupos fijos más uno de niños», añade.
Trabajan únicamente con canchas desmontables, lo que les permite ir por otros arenales de Galicia, aunque su centro de operaciones principal sea Rodeira. «No tenemos impacto en las playas, montamos y desmontamos, como las sombrillas», compara. De esta forma, se minimizan las molestias a los bañistas. Además, es un proyecto autosostenible, enfocado a modo de trabajo local.
No es su única ocupación, sino que Kucherko y su pareja tienen un negocio de consultoría. Y a ella la pasión por los deportes de playa se la contagió él. «Fue totalmente mi culpa», asume entre risas. «Ella también compitió en Inglaterra y ahora entrena cuando tenemos más de un grupo», concreta. Aunque por lo general, ella lleva más el trabajo de oficina, las cuestiones de márketing, las cuentas y la organización. Porque promueven algunos torneos y el Green Coast Beach Tour.
Para Kucherko, el volei playa es «un estilo de vida», más que un deporte. «Vas a la playa, con el sol, la arena entre los dedos de los pies y después del entrenamiento, te tomas unas chelas con los amigos. Adoro todo esto. No podría estar en la playa, echarme ahí sobre mi propio sudor. Yo tengo que sudar detrás de la bola, es mi manera de disfrutar de la playa», subraya.
También disfruta ejerciendo de entrenador, aunque admite que la suya no es una disciplina sencilla al inicio. «Es una satisfacción ver a un atleta mejorar algún movimiento, algún toque... Si tienen algo de talento y coordinación, se ven mejoras rápido», indica. Recuerda que si la pelota cae, se acaba el punto, y eso es «un desafío». «Hay poco tiempo de reacción. Suelo decir que si no comes arena, no ganas. Es mi eslogan», revela. Él, pese a sus años de experiencia, sigue mejorando y, sobre todo, disfrutando.