«Las rodillas decidieron por mí»

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El Oviedo ha sido el último club de la carrera de Buceta.
El Oviedo ha sido el último club de la carrera de Buceta.

Ana Buceta se retira a los 33 años tras una carrera durante la que sufrió siete intervenciones quirúrgicas y será segunda entrenadora del Avilés

04 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La futbolista moañesa Ana Buceta acaba de anunciar su retirada del fútbol, aunque lo ha madurado mucho y hace tiempo que estaba claro. «Las rodillas decidieron por mí. Han sido muchas lesiones y este año se me hizo demasiado cuesta arriba», admite quien ya tenía la sensación de no querer pasar más veces por lo mismo. «En mayo me volví a operar para hacer una limpieza de la última operación de cruzado y ya dije: ‘Hasta aquí, no más'. Ya lo había estirado todo lo posible», asume la hasta ahora jugadora del Oviedo.

Aunque no ha sido plato de gusto tener que lidiar con tantos obstáculos, se va «orgullosa» de hasta dónde ha llegado y lo que ha conseguido. «Podría haber sido peor. Tengo amigas que lo han dejado mucho antes por el mismo motivo», plantea. En su caso, han sido siete cirugías, cuatro en la rodilla izquierda y tres en la derecha. «Creo que es suficiente», comenta la ya extubolista, que jugó su último encuentro en la jornada que cerraba la liga, en mayo, sabiendo que era el su despedida. «Me sentí muy triste. Siempre cuesta dejar de jugar, y más, teniendo buenas sensaciones en ese partido. Pero en frío, recapacitas y sabes que es lo mejor», expresa.

Ana Buceta, en sus primeros años como futbolista.
Ana Buceta, en sus primeros años como futbolista.

No es la primera vez que la retirada le pasa por la cabeza, pero «nunca de verdad» como ahora. «Cuando pasé la operación del cartílago de la rodilla izquierda, fue un proceso muy largo y lo pensé, pero era muy joven, veintipocos, y me quedaban muchos años», recuerda. Ahora, es diferente en cuanto a que ya no recuperaba igual y la exigencia de los entrenamientos le costaba. «No es lo mismo con 23 que con 33. Tampoco quería arrastrarme por los campos o sentir que no daba el nivel», se sincera. Reconoce haber «llorado mucho» cuando supo que era el momento de colgar las botas, pero lo ha ido asimilando.

A lo largo de su trayectoria, sentirse arropada ha sido clave para sobreponerse a tantos golpes. «He tenido gente a mi alrededor que me ha apoyado: entrenadores, readaptadores, amigos y, en este último tramo, mi pareja ha sido muy importante. Todo eso es lo que más me ha servido en el día a día», repasa. Y hace especial hincapié en una figura en concreto: «Juan (Fernández) es un entrenador que tengo en Moaña que es mi readaptador y mi psicólogo, también me ayudó mucho».

Cuenta Buceta que su madre «estaba deseando que lo dejara» después de haberla visto sufrir tanto, «demasiado», lamenta la moañesa. «Mi padre reaccionó animándome, diciéndome que hay más cosas aparte del fútbol, que me quedara con todo lo bueno que viví y a otra cosa», relata. Pero el «a otra cosa» será a medias, porque Buceta se pasa a los banquillos y será segunda entrenadora del Avilés. «Siempre me llamaba la atención. Como jugadora, me gustaba mucho hablar, posicionar a mis compañeras, intentar ayudar. Así que en su día me saqué el UEFA B y ahora me voy a apuntar para el A», señala.

Ana Buceta, durante la época en El Olivo vigués.
Ana Buceta, durante la época en El Olivo vigués. Oscar Vazquez

Un nuevo reto ilusionante

Hace mucho que tenía claro que su retirada no supondría el fin de su nexo con el deporte que ama. «Es una forma seguir vinculada en el día a día al fútbol y estoy muy ilusionada», apunta. Pero también han aparecido los nervios. «Al final, es algo nuevo, pero el primer entrenador -Sergio Villanueva- ha sido técnico mío en el Oviedo. Tenemos muy buena relación y creo que voy a jugar un papel importante tanto para él como para el equipo», con integrantes a las que también conocía de haber compartido vestuario. «Eso también me motiva y es especial para mí», recalca. Inicialmente, en el club ovetense le habían propuesto ejercer de entrenadora allí, pero esa posibilidad se cayó con el cambio en la dirección deportiva.

Ana Buceta, este martes, en su primer día de pretemporada como segunda entrenadora del Avilés femenino.
Ana Buceta, este martes, en su primer día de pretemporada como segunda entrenadora del Avilés femenino. REAL AVILÉS FEMENINO

Establecida en Asturias desde hace cinco años, está muy a gusto allí, donde también tiene a su pareja, y se propone compaginar la labor en los banquillos con un empleo de lo suyo. «Estoy intentando buscar trabajo de topografía, que es lo que había estudiado, mientras estoy opositando a Aduanas. Así que entretenida voy a estar», dice divertida.

Se va satisfecha, sintiéndose una privilegiada por haber vivido «momentos increíbles» que ha podido disfrutar. «Sobre todo, representar a mi país con la selección, salir de casa por primera vez para fichar por el Levante... Son cosas que han hecho el camino de mi vida y si no fuera por el fútbol no las hubiera vivido nunca», agradece.

 «He conocido a gente maravillosa y vivido varias etapas muy bonitas en el fútbol»

De todo lo que ha supuesto el fútbol en su vida, Buceta se queda «con el factor humano y los valores» que le aportó este deporte. «He pasado por varios equipos y conocí a gente maravillosa con la que mantengo relación como si no pasara el tiempo», sostiene. La mejor demostración es la oleada de mensajes cuando anunció su adiós. «Me ha sorprendido todo el cariño de tanta gente», asegura.

De su trayectoria, no se ve capaz de elegir un solo momento o logro. «Viví muchas etapas bonitas. Me quedaría con los ascensos, tanto con El Olivo como el año pasado, aunque no estaba jugando por culpa de las de la lesión, con el Oviedo», rememora. Tampoco va a olvidar nunca su debut con la selección española sub-17. «Fue en Rumanía y mis padres hicieron ese viaje para verme. Cuando los vi entrar sonando el himno de España... Es mi momento favorito en un campo de fútbol».

Buceta, tras debutar con las categorías inferiores de la selección española.
Buceta, tras debutar con las categorías inferiores de la selección española.

Buceta ha podido vivir desde dentro la enorme evolución del fútbol femenino. «Ha sido una barbaridad y me da rabia haberme sufrido mi primera lesión grave justo en el mejor momento. Ahora veo compañeras y amigas que han llegado a lo más alto y dices: ‘¡Guau!'. Hace quince años, no tenía nada que ver con lo que es ahora», celebra. Porque actualmente «puedes vivir de ello, con muchos medios a tu alcance y también más exigencia. Si sigue así, a saber dónde podemos estar dentro de otros diez años».

La espina de una celtista

Ana Buceta es celtista desde niña, celebra que el Celta diera el paso de poner en marcha el equipo femenino y le queda «una espina» de no haber formado parte. «He sido socia desde muy pequeñita y me hubiera encantado jugar allí, soy aficionada como la que más», subraya. Pero desliza que no se sabe lo que puede pasar en el futuro, con esta nueva faceta suya en los banquillos. «Hubiera sido una bonita forma de cerrar mi carrera, pero no se pudo dar y quién sabe si como entrenadora en un futuro».

Para Buceta, además, fue un orgullo que la primera entrenadora de As Celtas fuera Vicky Vázquez -que esta temporada pasa al filial-, con la que compartió vestuario en el mítico El Olivo que ascendió a la máxima categoría en el 2011. «Cuando el proyecto se hizo realidad, me me alegré muchísimo. Y también por Vicky, porque es una buena amiga, que todavía mantenemos buena relación a día de hoy, y que estuviese ella liderándolo fue un orgullo para todas las que jugamos juntas (en El Olivo), que nos representara ella. Ojalá hubiera estado más tiempo en el primer equipo».