La Fábrica de Chocolate festeja la herencia del bar desaparecido en 2005
20 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Los supervivientes del rock and roll tienen esta noche una cita en La Fábrica de Chocolate. No se trata de un concierto cualquiera. Con una entrada de 15 euros, a partir de las 21.00 horas, podrán volver a sumergirse en los auténticos efluvios de La Caverna, el bar que estuvo emplazado en el número 7 de la calle de Cervantes entre 1994 y 2005. Aquel local nocturno, que rendía homenaje al legendario pub de Liverpool donde comenzó a actuar en público los Beatles, se encargó de mantener viva la mejor música nacida bajo esa amplia etiqueta denominada rock.
Es cierto que no acogía conciertos por carecer de licencia para esa actividad, pero su programación musical se elevaba por encima de otras propuestas coetáneas, combinando artistas contemporáneos y veteranos, independientemente de que tuvieran éxito comercial o vivieran en los arrabales del negocio discográfico. Allí, los hermanos Suárez, con mucha paciencia ante la avalancha de peticiones de la clientela, daban lecciones musicales cada vez que ponían a girar los platos.
Una vez echado el cierre, aquellos alumnos, que acabaron conformando una comunidad con entidad propia, comenzaron a reivindicar la herencia de aquel mito de la noche roquera a través de una fiesta anual que denominaron El mito de La Caverna. En su actual edición, el sarao cambia ligeramente de título para anunciarse como Mito 7, más allá de La Caverna, en un alarde de alegoría platónica.
La comunidad cavernícola se reunirá antes de la fiesta en el pub Madroa Centro, situado en Rogelio Abalde, donde no hace mucho estaba La Reserva Rock. Calentarán allí los oídos con la selección musical de Dj Guaper, al tiempo que aplacarán la gusa vespertina con otra selección, en este caso de pinchos gastronómicos.
Una hora más tarde, el jaleo se trasladará a La Fábrica de Chocolate. En este espacio también se ofrecerá un menú, pero ya será totalmente musical. Los sucesivos platos serán presentados por un maestro de ceremonias que sabe del asunto. Panizo, de la Sala Kominsky, presentará en primer lugar a un músico que murió hace años. Se trata de Joao Tomba, estrella del rock fallecida en un accidente de tráfico que, cuando se le pone el ánimo roquero, se encarna en Israel Tumbita para repartir canciones sin piedad acompañado de su TDK Chrome.
Tras la aparición fantasmal de Joao Tomba, tomarán el escenario dos formaciones que actuarán como colchón musical al desfile de estrellas previsto por la organización del fiestón. Se trata de Crazy Rollers que, según soplan desde el interior de la caverna, son The Brooklyn Gorillas. Competirán por un espacio sobre el escenario con Roko Loko.
Cada una de estas formaciones contará con su propio grupo de cantantes para realizar las grandes versiones que tienen preparadas. Para la banda sonora que ofrezca Roko Loko estarán dispuestos los afamados y explosivos cantantes, aunque bajo el amparo de seudónimos: Frank Bomb, Betty Boom, Gus Molotov y Bobby Bazooka.
Por su parte, Crazy Rollers contará con las afinadas y cuidadas voces de Rocket Rubben, Alice Bullet y Atomic Tom. Estos y aquellos son grandes de la escena viguesa con largas trayectorias musicales. Y alcanzado el culmen del rito anual, los oficiantes cambiarán de templo para continuar festejando la herencia de La Caverna en La Iguana Club. En ese espacio, que fue la Meca del rock en directo, tendrá lugar una pinchada protagonizada por Nelson Caverna, copropietario del bar recordado, aunque no llorado, y la enciclopedia musical ambulante Meteoro DJ.