Deva Bermejo, navaja suiza del Celta

LA VOZ VIGO

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M.MORALEJO

La base, especialista en robos, intensidad y dirección, anotó los últimos ocho puntos de la remontada ante el Ardoi, decidiendo otro partido

10 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Deva Bermejo Escribano (Barcelona, 2004) se ha convertido en la navaja suiza del Celta. La base cedida por el Joventut es capaz de robar balones complicados con su sexto sentido, de dirigir a su equipo con cabeza fría para ganar partidos con canastas definitivas. Hace menos de un mes, una bandeja a tres segundos del final le dio el triunfo al cuadro celeste en Melilla y el pasado viernes, cuando estaban once puntos abajo en el marcador y parecía que la racha tocaba a su fin, anotó los últimos ocho puntos (dos triples y una canasta de dos) del equipo de Cristina Cantero para firmar la remontada ante el Ardoi navarro.

«Tuve que volver a ver el final de partido porque no fui muy consciente de la situación, no me acordaba muy bien», comenta la base catalana. Con el vídeo en la mano, pudo repasar jugada a jugada las tres secuencias de la remontada: «Fueron dos triples, el primero con un segundo de posesión y ahí recuerdo un montón de intensidad porque Navia lo celebró a lo grande, el otro fue un triple que nos ponía empate y la última canasta fue un saque de fondo que Andrea (Boquete) y yo nos enviamos un poco y salió bien». Sostiene que sus ocho puntos fueron el justo premio al trabajo colectivo: «El equipo jugó bien, estuvo superconcentrado y al final todo salió bien. Estoy supercontenta».

Deva, que el próximo mes cumplirá 22 años, lleva toda la vida jugando al baloncesto. Comenzó en una de las grandes canteras de Cataluña como el Sant Adriá, pasando por toda su base y dando el salto al primer equipo de Liga Femenina 2 siendo júnior. Luego, el Barcelona tocó a su puerta, compaginando el Liga Challenge con el júnior en los campeonatos, al Penya se cruzó más tarde en su camino y tras una cesión en Cáceres, surgió la posibilidad de recalar en Vigo, también en calidad de cedida. «El Celta siempre me ha gustado porque me parecía un club muy familiar y acogedor en el que siempre tuve ganas de jugar y cuando me ofrecieron la oportunidad, no me lo pensé mucho», comenta la directora de juego, que califica el año como «increíble» y argumenta los motivos: «Estoy supercómoda con el equipo, con el staff, con el club, con Vigo. Al salir de casa no tenía muchas expectativas, iba fluyendo y yo creo que cada vez la temporada va mejor. Al ser todo nuevo, tenía un poco de dudas de ver cómo iba encajar en el equipo pero estoy genial».

El ambiente de Navia fue otro de los motivos que le atrajo: «Había venido a jugar como visitante y sabía cómo era, pero vivirlo como local es una de las cosas que más me gusta del Celta. Siempre te van animar». Además, las lesiones de Carlota Menéndez y de Sara Vidal todavía han aumentado el protagonismo de una jugada que participó en los 24 partidos de liga, que supera el medio millar de minutos en pista, que robó 56 balones, repartió 55 asistencia y que en 75 intentos anotó 25 canastas (lleva en total 194 puntos). «Llevo siendo toda la vida base, por mi altura siempre me han ido decantando para el uno. También me gusta mucho compartir pista con otra base, estoy cómoda en esos momentos para hacer el dos», dice de su rol, que comparte con Marina Gea, que llegó tras las dos lesiones.

Bermejo tiene claras las virtudes que puede aportar al equipo: «Me caracterizo mucho por robar balones y Cris (Cantero) siempre me está metiendo mucha caña con no suicidarme a robar todos los balones, estoy intentando mejorar en todos los aspectos de la defensa y creo que Cris me está ayudando mucho». Tampoco le da mucha importancia a su sexto sentido para robar tantos balones: «Lo hago sin pensar, yo voy arriesgo y hay veces que estoy feliz y otras sale cruz y me llevo la bronca. El que no arriesga no gana». Y como toda jugadora, le gusta anotar. «Pero también estoy superfeliz generando para las compañeras». Un tesoro.