La borrasca Pedro prolonga el manto de arena en Samil

luis c. llera VIGO / LA VOZ

VIGO

Xoán Carlos Gil

El paseo está precintado pero los vigueses siguen usándolo en las treguas que da el mal tiempo

19 feb 2026 . Actualizado a las 11:53 h.

La borrasca Pedro ha extendido su manto de arena sobre el nuevo paseo de Samil. «Hasta que no pasen los temporales no la podemos retirar», señalan los trabajadores de mantenimiento en el espacio más usado por los vigueses y los turistas.

Sigue precintado, pero eso les da igual a muchos vigueses. El temporal da una tregua en algunos momentos y los viandantes y deportistas emergen entre las dunas que se quieren recuperar. También vecinos como María del Río, que juega con sus hijas en el parque infantil Argazada, que es nuevo y se sitúa sobre los que antes era el restaurante As Dornas. Ese espacio y el antiguo Camaleón han sido sustituido por bancos y mesas de granito para que los sándwiches vengan preparados de casa. María del Río asegura: «No entiendo por qué quitan los restaurantes. Queremos tener servicios todo el año, no solo en verano con los chiringuitos de playa». Añade que «con la ampliación, el paseo quedó perfecto».

También lo atestigua Susi Maquieira: «Mi padre trabajó 25 años en el hotel Samil y mi madre se ponía a tomar el sol en el sitio donde estamos ahora». Camina junto a sus amigos Álex y Noelia, vecinos de San Andrés de Comesaña y de Balaídos. Llevan dos perros ratones de Praga. Uno de ellos se llama Xouba. Otros paseantes, Verónica Otero y Adrián Dios, constatan que estos días en el paseo de Samil se camina «sobre una capa gruesa de arena».

Al construir el paseo a la misma altura que la playa y dejar rendijas entre los sillares que lo delimitan, la mezcla de sílice, arena y conchas entra hasta el sitio que ocupaba antaño —iba hasta más allá de la carretera—, enterrando una obra que ha costado cuatro millones. «Cinco temporales y la duna ya esta creada», ironiza César Varela, ingeniero de software, que camina por las losas recubiertas.