Su Garrido Pombo impulsa un disco para preservar la memoria musical de su aldea

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO

Su Garrido Pombo en primer plano, y su grupo para su nuevo proyecto musical  Traspielas . Son Macarena Montesinos (cello), Iago Ramilo (saxo), Marco Maril (electrónica) y Fran Rodriguez Casal (visuales).
Su Garrido Pombo en primer plano, y su grupo para su nuevo proyecto musical Traspielas . Son Macarena Montesinos (cello), Iago Ramilo (saxo), Marco Maril (electrónica) y Fran Rodriguez Casal (visuales).

Bajo el título «Traspielas», el álbum, actualmente en proceso de micromecenazgo, nace de la recogida y reinterpretación de doce piezas tradicionales escuchadas y cantadas durante generaciones

26 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La música de tradición oral ha llegado hasta hoy gracias a la transmisión entre generaciones, a las voces que cantaron sin saber que estaban preservando un patrimonio colectivo. En ese hilo invisible entre pasado y presente se sitúa Traspielas, el nuevo proyecto discográfico de Su Garrido Pombo, una obra que nace de la escucha atenta, del afecto por la aldea y, muy especialmente, de la memoria familiar. El disco, actualmente en proceso de micromecenazgo en Verkami es también una declaración de principios: la música como acto comunitario.

El origen del proyecto está en Traspielas, su pequeña aldea de Fornelos de Montes, con apenas una quincena de casas, donde la cantante fue recogiendo durante años canciones que formaban parte de la vida cotidiana. «Son doce temas que recollín na mesma aldea, cancións que se cantaron toda a vida, cando a xente se xuntaba para traballar ou para celebrar», explica. Eran músicas ligadas a los oficios comunitarios y a un modo de vida que fue desapareciendo con el paso del tiempo. «Como eses oficios comunitarios foron perdéndose, estas cancións cada vez cantábanse menos», razona.

Entre esas voces que marcaron su relación con la música destaca la de su abuela, una presencia constante en su relato y en su manera de entender la tradición. «Hai un romance, o de Dona Silvana, que escoitei cantar á miña avoa; ela aprenderao da súa tía, e así foi pasando de xeración en xeración», cuenta. No era una transmisión académica ni consciente, sino natural, de canciones cantadas en la cocina o en las reuniones vecinales. «Estas músicas non se aprenderon en escolas nin en discos, aprendéronse vivíndoas», resume.

Lejos de concebir Traspielas como un ejercicio de archivo, Su Garrido Pombo insiste en que el objetivo no es fijar las canciones en el tiempo, sino permitir que sigan transformándose. «Non quero parar estas cancións, quero que sigan vivas, que se sigan cantando, bailando, cambiando», afirma. Por eso el proyecto adopta una forma contemporánea y multidisciplinar, en la que conviven tradición, electrónica, experimentación y creación visual. Acompañada por Macarena Montesinos (chelo), Iago Ramilo (saxo), Marco Maril (electrónica) y Fran Rodríguez Casal (visuales), la artista revisita doce piezas tradicionales, entre jotas, muiñeiras, cantos de cuna y romances, desde nuevos arreglos y con una puesta en escena que incorpora proyecciones de imágenes actuales y de archivo de la propia aldea. «É un diálogo entre pasado, presente e futuro, un xeito de darlle alento novo a unha cultura popular que segue tendo moito que dicir», señala.

El carácter comunitario del proyecto se extiende también a su financiación. Traspielas se sostiene a través de una campaña de micromecenazgo o crowdfunding (aportaciones de personas que decida apoyarlo y participar de la experiencia) que, en palabras de la propia artista, no es solo una vía económica, sino una coherencia con el espíritu de las canciones. «Estas músicas son de todas, por iso ten sentido que sexamos tamén todas as que axudemos a gravalas», explica. Y añade con claridad: «Sen o apoio da xente, este disco non podería saír adiante».

Las aportaciones funcionan en parte como una preventa, pero el proyecto ofrece recompensas pensadas para distintos gustos y formatos. Desde una postal exclusiva o el acceso digital al álbum, hasta el disco en cedé o vinilo, camisetas diseñadas específicamente para Traspielas o una impresión fotográfica original firmada por Fran Rodríguez Casal. Sin embargo, una de las propuestas más singulares es la recompensa experiencial: un concierto exclusivo en el propio lugar donde nacieron estas canciones. «Escoitar estas músicas no sitio onde se cantaron por primeira vez é algo moi especial, unha experiencia íntima, profunda, distinta», destaca. Esta idea conecta con la manera en que Su Garrido Pombo entiende la música en directo. «O que máis nos motiva é pensar a música como algo comunitario: nós tocamos, pero o público tamén participa», explica. Vuelve de nuevo a la memoria de su abuela, que resume para ella el sentido último de la tradición oral: «Ela dicía: ‘‘A min o que me gustaba era bailar, pero para bailar ten que haber alguén que toque''».

Aunque Traspielas guarda relación con su trabajo anterior, Patios de luz, especialmente en su conexión entre lo rural y lo urbano, la artista reconoce que este proyecto es, si cabe, aún más íntimo. «Vivo en Vigo, pero sigo tendo unha ligazón moi forte coa aldea, coa terra», afirma. Y aunque muchas de las canciones se cantan también en otros lugares, insiste en que poner nombre al proyecto no es una cuestión de exclusividad, sino de afecto. «Escollín Traspielas porque é o lugar que coñezo, pero estas cancións non son só dunha aldea, son patrimonio de todas».