Pedro, hijo del escultor Pedro Dobao, gestiona un local donde el arte es esencia
24 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.En el entorno de la plaza de Independencia de Vigo, una vinoteca ha decidido ir un paso más allá de la copa bien servida. El local, abierto este año y gestionado por Pablo Dobao, se ha consolidado como un espacio cultural singular en el que el vino convive de forma natural con la escultura. No es una casualidad: Pablo es hijo del escultor gallego Pedro Dobao Rodríguez, cuya obra acompaña, de manera casi permanente, la experiencia del visitante.
Desde su apertura, la vinoteca ha apostado por integrar el arte en su día a día. Varias piezas escultóricas de Pedro Dobao se exhiben en el local principal, rotando de forma periódica, como si se tratase de una pequeña exposición itinerante. No hay inauguraciones solemnes, al menos, por ahora, ya que las esculturas forman parte del ambiente, dialogan con el espacio, las mesas, el mostrador y las botellas, y se descubren casi sin darse cuenta, entre cada charla que lleva asociada.
La apuesta cultural acaba de reforzarse con la apertura de un nuevo espacio anexo, situado en el bajo contiguo hacia la calle Álvaro Cunqueiro, 20. Se trata de una sala polivalente concebida para catas, reuniones y actividades culturales. Apenas lleva unos días en funcionamiento y ya luce en su escaparate una de las piezas más reconocibles del escultor: una figura sentada, pensativa, que actúa casi como reclamo silencioso para quien pasa por delante.
«La idea es que sea un espacio multidisciplinar», explica Pablo Dobao. La sala está pensada tanto para catas y presentaciones de bodegas —ya hay programación cerrada para los próximos meses— como para charlas, tertulias, reuniones de empresa o encuentros de artistas. El local puede alquilarse y el equipo de la vinoteca se encarga también del catering, adaptándose a las necesidades de cada propuesta. Además, las paredes blancas del nuevo espacio están abiertas a acoger pequeñas exposiciones temporales de artistas locales, una forma de dar visibilidad a nuevas voces creativas y reforzar el carácter cultural del proyecto.
En lo gastronómico, la vinoteca trabaja con vinos de todas las zonas de España, aunque con un guiño especial a Valdeorras, tierra de origen de la familia. La oferta se completa con tapas frías y calientes, una cuidada selección de jamones ibéricos y quesos, y platos caseros que cambian semanalmente.
Pablo, el menor de dos hermanos —el mayor también escultor—, se define como «la rama comercial» de la familia. Su papel ha sido trasladar el legado artístico paterno a un contexto cotidiano, accesible y vivo, lejos de la solemnidad de museos o salas institucionales. El resultado es una vinoteca que funciona también como una pequeña galería en movimiento, donde el arte no se contempla en silencio, sino que acompaña al vino y a la conversación.
Pedro Dobao Rodríguez nació en 1945 en Ourense y tras iniciarse muy joven como tallista en O Barco de Valdeorras, pronto comprendió que su camino iba más allá de la artesanía y se orientó decididamente hacia la escultura. Se formó en Madrid, en la Escuela de Artes y Oficios, y más tarde en Barcelona, donde abrió su propio taller y realizó numerosos trabajos para arquitectos, una etapa clave en su maduración como artista. En 1975 regresó a Galicia para instalarse definitivamente en Vigo, donde desarrolló la mayor parte de su obra. Desde su taller en Valladares ha construido una trayectoria sólida y reconocible, marcada por el equilibrio entre la figuración y la abstracción geométrica, y por un profundo vínculo con el espacio público. El bronce es su materila favorito y entre sus obras más destacadas figuran piezas monumentales repartidas por Galicia, desde Carnota a As Neves, pasando por Vigo, y aquí, desde el parque de A Bouza hasta la Alameda, donde está su última pieza en homenaje a Domingo Villar.