«Un rey de una familia designada por Hitler o Mussolini, no. ¿Y por Franco?»

Carlos Punzón
Carlos Punzón VIGO / LA VOZ

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Celso López Pazos preside desde hace 35 años la Asamblea Republicana de Vigo, cargo que cederá en cuestión de días
Celso López Pazos preside desde hace 35 años la Asamblea Republicana de Vigo, cargo que cederá en cuestión de días M.MORALEJO

«La pregunta aquí debería ser: ¿Acepta que los cargos públicos se hereden?»

23 dic 2025 . Actualizado a las 01:20 h.

Confía en que alguien le regale estas Navidades el libro de las memorias de Juan Carlos I. Celso López Pazos (Vigo, 1954), presidente del más activo y movilizador grupo republicano de Galicia, es de los que cree que del adversario cuanto más se sepa, mejor. «Pero yo no le voy a dar de ganar ni un euro comprándole el libro», advierte.

Cumplirá este mes 35 años al frente de la Asamblea Republicana de Vigo, en la que a partir de enero seguirá sin cargos pero defendiendo una idea: «Ningún cargo público debe de poder heredarse. Yo soy radical en la defensa de ese principio», dice. Para él la pregunta no debe de ser si se es monárquico o republicano, «no, no, eso no está bien formulado. La pregunta directa que se le debería a hacer a todos los españoles es: ‘¿usted es partidario de que se hereden los cargos públicos? Es así de sencillo, y ese rechazo a que la representación del Estado se herede, o que mi hijo o el de la vecina no pueda ser jefe del Estado es la base del republicanismo», explica Celso López de manera didáctica con sus mejores dotes de profesor de historia que fue durante décadas.

Nació en la calle Pescadería, la de las Ostras para el común de los vigueses. Lo hicieron también allí su madre y su abuela, en el edificio donde su bisabuela fundó la carnicería familiar justo antes de que abriese el desaparecido mercado de abastos de A Laxe. A Pedra, el puerto, los muelles, la plaza... eran su recreo particular. «El mar, el olor del puerto, el ruido de mi abuela cortando la carne en la carnicería y el de las campanas de la Colegiata son mis primeros recuerdos de niño», rememora con la mirada pedida.

La condición de hombre de izquierdas la atribuye a una herencia paterna. «Él simpatizaba con las causas justas, aunque nunca llegó a militar en ninguna formación», cuenta.

Los estudios universitarios en Santiago acabaron por encaminar a Celso López hacia la participación política con la Federación Universitaria Democrática Española, inquietud que se frenó en seco también para él con los fusilamientos del 75. «Se generó un miedo tremendo».

Su condición de nadador le abrió las puertas del Club Universitario de Natación, con todo pagado y base operativa en el desaparecido Burgo de las Naciones, instalaciones creadas en 1965 para acoger en Santiago a los peregrinos y que sería reconvertida en peculiar residencia universitaria. Allí compartió el pabellón 18 y entrenamientos con Xosé Ramón Gayoso, el alma máter del programa de la TVG Luar, quien alcanzaría el campeonato de España de lanzamiento de martillo.

«Se puede heredar una finca, o un coche, pero ¿cómo se va a poder heredar un cargo público? Es sentido común», tercia enseguida Celso López tras repasar su vida. «Tus hijos, tus nietos no van a ser jefes del Estado nunca, y ningún López tampoco. Esa es la cuestión», reitera, con el convencimiento además de que si se formulase esa pregunta en esos términos en un referendo saldría un no rotundo. «No hace falta tener una ideología marcada para rechazar la monarquía. Para que me represente alguien lo tendré que elegir, ¿no?».

Y va más allá el presidente de la Asamblea Republicana de Vigo. A la monarquía española le achaca además como principal debe haber sido un legado de la dictadura. «Se incluyó en un paquete único en el referendo sobre la Constitución, pero lo que se ratificó fue la democracia, porque la monarquía fue una herencia de Franco. Sería impensable que en Alemania hubiese ahora un rey de una familia designada por Hitler, o en Italia por Mussolini. ¿Y por Franco? Eso es así y no lo puede negar nadie», afirma el líder de los republicanos vigueses. «Se nos vendió que si no había monarquía no habría democracia y que volverían los generales. La democracia la trajo el pueblo español en conjunto y todas las luchas libradas hasta entonces», reclama, sin abandonar nunca su condición republicana.

Profesor de adultos

Como profesor de historia trabajó por media Galicia antes de recalar en Vigo y llegar finalmente a la Escuela Permanente de Adultos, tras la Beiramar viguesa. «Fue una experiencia buenísima, enseñar a gente que necesitaba ir, aprender y obtener la secundaria o el bachillerato. Aprendí mucho, mucha modestia también», asegura. «Había una señora de unos ochenta años que estudiaba primaria y no se presentaba a los exámenes nunca. Lo que de verdad quería era aprender todo lo posible, y si aprobaba tenía que dejar el centro», dice con la misma admiración que transmite al hablar de otro alumno que sin apenas saber escribir ni leer ha terminado por convertirse en profesor de universidad.

Celso López, presidente de la Asamblea Republicana de Vigo, de niño. Nació en A Pedra y los ruidos del puerto, la Colegiata y la carnicería de su abuela obtiene los primeros recuerdos de su infancia
Celso López, presidente de la Asamblea Republicana de Vigo, de niño. Nació en A Pedra y los ruidos del puerto, la Colegiata y la carnicería de su abuela obtiene los primeros recuerdos de su infancia Álbum familiar

Un ascensor social por esfuerzo personal que valora sobremanera y que compara de nuevo con la herencia que supone la transmisión de la monarquía. «No hay diferencia entre Juan Carlos y Felipe, porque la institución es la misma y la superioridad la marca la sangre», vuelve a abordar la cuestión desde una perspectiva de oposición por la transmisión del cargo. «Eso lo invalida todo, porque mi hijo o el de cualquiera está incapacitado por ley para ser jefe del Estado». Reniega sin embargo Celso López de un posible referendo sobre la monarquía. «Eso supondría legitimarla de entrada y estoy en contra. Auguro que se acaba extinguiendo», concluye expresando un total convencimiento.