Iago González, juvenil de segundo año e hijo del exfutbolista profesional redondelano, debutó en Preferente con el Choco
27 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.El pasado fin de semana, el entrenador del Choco, Alberto Rabadán, hizo debutar en Preferente a un juvenil de segundo año que tuvo un estreno redondo: gol, asistencia y muy buenas sensaciones. Sus apellidos no lo delatan, pero Iago González Filgueira es el hijo mayor de Pablo (González) Couñago, a quien cogió por sorpresa esta primera incursión con el equipo sénior para su primogénito. Marcó el 3-2 y dio la asistencia del 4-2 en un duelo que comenzaron 0-2 ante el Tyde.
«Non esperaba que tivese esta oportunidade xa e, ademais, estivo moi ben. Estou moi contento por el», comenta Couñago. Destaca que Iago es «un rapaz súper traballador, que leva moitos anos esforzándose, tomando o fútbol coma o hobby que é, pero tamén coa ilusión de chegar o máis arriba que poida». Nació en Ipswich cuando él jugaba allí y en de niño, le costaba. «Ao estar tanto tempo fóra, e cambiando e país, non xogou desde tan pequeno. E logo ía algo atrasado respecto a outros nenos que empezaran antes», analiza.
Pero ha tenido una gran evolución que se ha notado especialmente en los dos últimos años. «Grazas ao crecemento e ao seu traballo, porque lle encanta adestrar e o ximnasio, deu un cambio moi grande fisicamente», constata. Siempre ha sobresalido por su disciplina y su interés por mejorar, aparte de los consejos de su madre, nutricionista, que le han servido de mucho.
Couñago, por su parte, no era partidario de darle consejos, como tampoco a su hijo pequeño, hasta que ellos lo fueron requiriendo. «A nai botábame a bronca con agarimo porque era como: ‘Teñen un pai que foi futbolista e non lles dis nada de fútbol’». Pero su enfoque era otro. «Con oito ou dez anos, teñen que divertirse e non tes que dicirlles nada. Vino con outros nenos aos que os pais lles dicían isto, lles berraban o outro e os fillos se queixaban; non levaba a nada», reflexiona. Tenía la convicción de que si los chavales querían saber algo, preguntarían llegado el momento, y así fue. «Ese momento chegou e cando preguntan, aquí estou, sen ser ese pai pesado que está enriba».
Tampoco le gusta ser demasiado crítico ni lo contrario después de los partidos. «Penso que cando o fai mal, sábeo, e cando o fai ben, o mesmo. Sempre hai outro partido para a semana», analiza. Eso no quita para que esté «encantado de dar opinión cando a piden» y que sienta como una recompensa cuando eso pasa a su elección de dejar que crecieran a su aire en el ámbito deportivo.
En el Choco desde que la familia se volvió a establecer en Galicia, Iago nunca ha querido cambiar de club aunque se lo hayan propuesto. «Nunca miramos a necesidade de saír das comodidades que che dá estar no equipo do pobo, e menos sendo infantil ou cadete. Se agora viñese o Celta, por exemplo, xa sería outro salto e outra idade», plantea. Y no oculta que le haría ilusión ver a Iago de celeste algún día. «Se se presentase o Celta, non habería máis que falar e sería moi bonito. Pero el agora non está pensando niso, senón en seguir medrando no Choco».
Couñago recalca que el hecho de que Iago haya debutado en Preferente no significa que sea ya jugador de esa categoría, pero sí considera que el potencial está. «Coa evolución que leva e a ambición que ten, non sei a onde pode chegar, pero penso que para Preferente ou Terceira pode estar capacitado. Os dous últimos anos sorprendeume moito e dependerá de como evolucione», insiste. Tiene claro que lo principal es que disfrute. «Lembro unhas palabras de Henry coas que me identifico: preguntábanlle que sería de non ser futbolista e el dicía que futbolista, aínda que fose en rexional. Iago é tamén moi bo estudante e o importante e que xogue o tempo que queira mentres sexa feliz».
«No sabía que era hijo de Pablo»
El entrenador del Choco sénior, Alberto Rabadán, nunca pierde de vista a los juveniles. «Hay que tenerlos vigilados, porque te pueden ayudar, y más, teniendo una plantilla corta, en la que puede haber lesiones y puede haber que tirar de ellos. Me gusta apostar por la gente joven y somos un club de cantera», proclama.
Ante las bajas y las molestias en jugadores de ataque, el técnico tenía claro que Iago iba a debutar. «Tiene muy buena visión de juego, es listo, se coloca muy bien y para la altura que tiene, es rápido, con buenas piernas y técnicamente bueno», desgrana. En el debe, observa que debe mejorar «el nivel de fuerza, la preparación física para afrontar los duelos con garantías», algo que se enmarca dentro de la normalidad tratándose de un juvenil.
Cuando a Couñago se le pregunta si padre e hijo se parecen en lo futbolístico, responde que debe contestar alguien que viera jugar a ambos. Es el caso de Rabadán: «Sí que se parecen. Pablo quizás era más eléctrico y Iago es más tranquilo en el juego, más pausado», describe. Además, el entrenador asegura que hasta hace mes y medio, no sabía del parentesco: «Veía a Pablo por el club y pensaba que tendría algún hijo pequeño que jugaba».
Raba tenía «plena confianza» en el canterano, que antes era más centrocampista ofensivo y últimamente está jugando arriba. «Más allá del gol, que siempre llama más la atención, su trabajo fue excepcional». Ya avisa que seguirá contando con él.