María Pereira valora el primer triunfo del Carballal, al séptimo intento
19 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.«Costó, pero ya está aquí». Así habla María Pereira, una de las capitanas del Carballal, de la primera victoria de la temporada en División de Honor Oro de balonmano para el equipo vigués, que consiguió imponerse a domicilio al Zaragoza, rival directo, por la mínima (29-30) en la séptima jornada. «En todos los partidos nos habíamos quedado cerca y no había forma de que llegara, pero llegó. Nos viene muy bien haberla conseguido justo antes del descanso e irnos con esas sensaciones al parón», afirma la viguesa.
Asegura que este resultado les da un plus de motivación y confirma lo que ya sabían aunque se resistiera el triunfo: que estaban en el buen camino. Además, tienen la experiencia del curso pasado, cuando debutaban en la categoría y tardaron incluso más en estrenar su casillero. «Había sido en diciembre. Ahora también teníamos claro que iba a llegar, pero no es fácil afrontar cada semana perdiendo, perdiendo, perdiendo...», constata.
No oculta que a nivel colectivo, se percibía esa ansiedad en los últimos minutos de pensar que se podía volver a ir -de hecho, tuvieron una renta más amplia y acabaron ganando de un solo tanto-. «Ves que estás ahí pero que se te habían escapado muchos partidos en los últimos minutos y es inevitable esa ansiedad después de tantas derrotas», valora. Nunca dejaron de confiar en el trabajo. «Salíamos casi siempre con buenas sensaciones de los partidos, pero cuando no consigues los puntos, que al final es lo que cuenta, nunca es fácil», apunta.
Este curso, además, se da una circunstancia nueva: hubo cambio en el banquillo, con Ana Alonso relevando a un Chiki Castro con el que muchas integrantes del plantel llevaban muchos años trabajando. «Creo que aún estamos en pleno proceso de adaptación. Igual nos está costando más de lo esperado porque, aparte de la entrenadora, también hay muchas jugadoras nuevas y hay que adaptarse entre nosotras y al modelo de juego», desgrana. Aunque percibe que les ha «costado un poco», está convencida de que están trabajando bien.
Durante esas seis jornadas sin triunfos, Alonso les trasladaba siempre mensajes en clave positiva. «Nos decía que entendía que, derrota tras derrota, no era fácil para nosotras, pero que estábamos trabajando bien, salvo algunos momentos del partido, que teníamos que quedarnos con eso y que llegaría la victoria», destaca. Curiosamente, Pereira y Alonso llegaron a compartir vestuario en el propio Carballal. «Jugamos juntas en Plata, pero como no fue mucho tiempo, no se hace raro. Ella se impone y también lleva muchos años como entrenadora», de modo que ya hace tiempo que la ve como tal.
Su llegada supuso «muchísimos cambios después de llevar tanto tiempo con el mismo sistema de juego». Eso sí que se le ha hecho extraño a la canterana. «Además, yo estuve lesionada y me costó aún más entrar, pero todos los cambios son buenos, todos los entrenadores aportan algo y creo que nos ha venido bien», valora. Se perdió por problemas físicos las primeras jornadas, pero trabajó duro para volver y ahora está contenta con su aportación, aunque matiza que «siempre se puede mejorar».
Pereira cree que el equipo está en condiciones de sufrir menos que la campaña anterior por dos factores: la experiencia adquirida en la categoría por muchas de las jugadoras y que «el nivel de la liga bajó un poquito». «Lo veo más asequible, como que no está tan lejos», afirma. Pero a la vez, recuerda que «el inicio ya no fue el mejor», por eso tampoco quiere aventurarse demasiado. «Ojalá poder luchar, por lo menos, por estar en la mitad de la tabla», anhela la canterana.
Toda una vida en el Carballal
Pereira comenzó a jugar en el Carballal a los once años, tiene 25 y nunca ha pasado por otro club. «Propuestas tuve, pero soy muy de club y no me iría a otro sitio. Sí pensé en dejarlo, pero aquí me desahogo, tira demasiado», comenta. «Es mi segunda familia, lo que me ayuda a desconectar de un mal día», sostiene. Con la que está cumpliendo un sueño impensable: «Hace años, me parecía imposible que llegáramos a Oro», confiesa.
Actualmente, compagina el balonmano con la preparación de oposiciones a policía y su trabajo de operaria logística en el hospital Álvaro Cunqueiro. «Es duro, se requiere mucha fuerza de voluntad», finaliza.