El checo Jakub Kocvara marca diferencias en el Vigo, líder de Superliga 2 de voleibol
23 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Jakub Kocvara (2002) está marcando diferencias en el Club Vigo de voleibol, líder de Superliga 2 masculina tras tres jornadas disputadas y saldadas con tres victorias de los de Diego Taboada. El club se hizo con los servicios de este jugador checo este pasado verano, depositando grandes esperanzas en él, que lo sabía, lo asume y está respondiendo con creces. «Sin duda, siento la responsabilidad. Sé que todos esperan que consiga la mayoría delos puntos y la presión está ahí», admite el deportista.
Fue en julio cuando supo, a través de sus representantes, que el club vigués quería ficharle. Le encajó a la perfección, porque siempre había fantaseado con la idea de jugar en España. «Tenía referencias de este club y quería venir a jugar a este país, así que cuando llegó la oferta, la decisión fue obvia», asegura. Siempre le transmitieron que llegaba para ser un jugador diferencial. «Sabía que querían que liderara al equipo y eso es muy importante para un jugador de mi edad, tener ese reto de crecer mental y deportivamente», analiza.
De la entidad viguesa, le habían dicho que era muy profesional y, pese a ello, le ha chocado comprobar hasta qué punto. «El club es increíble y me sorprende mucho su profesionalidad», apunta. Pero lo más importante ha sido la acogida que le han brindado sus compañeros. «Son fantásticos. Fue muy fácil unirme al grupo e integrarme con ellos. Me encuentro a gusto y feliz», celebra. Y eso que admite que lidiar con él en competición puede no siempre resultar del todo sencillo. «Soy un poco quisquilloso y exigente en el campo y puede que no sea agradable para mis compañeros, pero es parte del deporte profesional», indica.
Lo más complicado para Kocvara de su llegada a Vigo está siendo el idioma, aunque siente que va mejorando, aparte de que muchos integrantes del equipo se defienden bien en inglés. «Siento que estoy empezando a entender el español, en especial, el vocabulario relacionado con el voleibol», detalla.
Está encantado, asimismo, con su entrenador, Diego Taboada, en el que confluyen dos aspectos que no se suelen dar juntos en un técnico, según su experiencia previa. «En mi opinión, es un muy buen entrenador y una persona muy agradable en el trato y eso es muy raro. La mayoría de las veces, solo tienes una de estas dos cosas», sostiene. Y añade que está «muy contento con la forma de entrenar» y que disfruta «al máximo» cada sesión.
El deportista checo se muestra ambicioso al ser preguntado por qué metas marca él para el equipo. «Creo que nuestro objetivo está claro: entrar en la Superliga 1. Si seguimos jugando como lo estamos haciendo hasta ahora, creo que es más que posible», opina. De la liga española dice que lo que más le gusta es que «como en la austríaca, intentan jugar lo máximo posible con sus propios jugadores», mientras en la República Checa se tira de deportistas «mucho más experimentados y de otros países», lo que ha elevado el nivel en los últimos años.
Para él, aunque tuviera clara la decisión, no fue fácil en lo personal venir a España, país que no había pisado nunca antes. «Sabía que si tenía un día libre, no iba a poder coger un tren y llegar a casa en dos horas como desde Viena», plantea. Aparte de que dejó atrás dos años en Austria que le aportaron mucho. «El equipo me dio la oportunidad y crecí mucho como jugador gracias a Zejlko Grbic y físicamente gracias a Vlado Ilic».
Kocvara comenzó a jugar a los siete años y «como todos los niños checos», probó el fútbol antes. En su caso, también boxeo y voleibol, con el que se acabó quedando. «Fue mi mejor decisión. Empecé en el TJ Volejbal Svitavy, de mi ciudad natal», evoca. Allí arrancó el camino que le ha llevado a Vigo, donde vive con tres compañeros de equipo y ha encontrado una nueva afición. «Si tengo un rato libre me gusta ir a pescar. Ahora, mi novia viene desde la República Checa, a 2.500 kilómetros, para pasar doce días, así que estoy muy emocionado. Me gusta mucho la ciudad, sobre todo porque Samil y Castro son muy agradables». Pero donde más disfruta es en el pabellón de Coia.