El abogado de los acusados de forzar a una joven ebria a hacer un trío en Vigo: «Un agresor sexual no llama a la puerta, ella colaboró»
VIGO
La defensora de la denunciante tilda como «propia de la época del Medievo» la petición de un acusado de visionar el vídeo de la supuesta agresión sexual que él mismo grabó para probar que ella participaba activamente
11 abr 2025 . Actualizado a las 01:12 h.La Fiscalía, la acusación particular y las defensas se enzarzaron con toda su artillería en el juicio que se celebra en Vigo por una supuesta agresión sexual múltiple a una joven ebria de 18 años por parte de tres acusados. Las partes invocaron la doctrina legal en torno al consentimiento surgida tras la ley del «solo sí es sí», el sometimiento y la intimidación ambiental e hicieron referencias a la sentencia de la Manada. No ahorraron reproches y la abogada de la joven calificó de «medieval» a un acusado por haber solicitado a la sala que visionase el vídeo de la supuesta agresión sexual que él mismo grabó con su móvil. Quería así probar con dichas imágenes que la denunciante «colaboró activamente» y que no hubo violencia, un argumento que la abogada de la joven calificó de «propio de la época del Medievo».
La Fiscalía acusó a dos jóvenes implicados en la supuesta violación de una mujer ebria de 18 años en Vigo y les atribuye dos delitos de agresiones sexuales agravados por una situación conjunta de dos personas sin consentimiento. Sostiene que hubo una agresión múltiple porque la joven mantenía relaciones sexuales consentidas con un acusado en una habitación y se sumó el segundo implicado para mantener un trío no consentido. Aunque la joven dice que le dieron a beber un líquido rosa y sospecha que fue víctima de una sumisión química, la Fiscalía no halló pruebas de ello. La acusación pública ha enunciado sus conclusiones este jueves en la tercera sesión del juicio celebrado en la Quinta Sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo. Insiste en que «no hubo consentimiento». Rebajó la petición de condena de 18 a 12 años para un implicado porque depositó 7.500 euros de indemnización y le concedió una atenuante por reparación del daño.
La acusación particular solicita 15 años de cárcel para cada acusado y una multa por la revelación de secretos así como que abonen 15.000 euros de indemnización a la víctima. Pide otra sanción de más de 4.000 euros para un tercer acusado por «mirar cómo los dos estaban agrediendo sexualmente a la víctima y jactarse de lo que veía».
Las defensas dudan de la fiabilidad del relato de la víctima, que dice que la sometieron a sumisión química para hacer un trío, y sostienen que un vídeo grabado por un acusado prueba que ella estaba «colaborando activamente» durante las relaciones sexuales supuestamente ilícitas por lo que no ven indicios de una agresión sexual. Y dado que, tras el incidente, la joven reprochó a uno de los acusados que no había hecho nada por ayudarla, la defensa deduce que no hubo violación grupal porque, de las palabras de la víctima, se infiere que solo intervino un acusado. Recuerdan que los forenses no han hallado indicios de forcejeo, lesiones ni marcas en la piel de la víctima. «Un agresor sexual no llama a la puerta», dijo el abogado, en referencia a que el segundo acusado pidió permiso y tocó en la puerta para entrar en la habitación donde la joven mantenía relaciones consentidas con el otro implicado y luego «negoció» con la chica hacer un trío. En el juicio, ambos acusados aseguran que «ella dijo que sí al trío» mientras que ella replica que se sintió desvanecida tras beber un líquido rosa y se vio rodeada de hombres y sintió intimidación ambiental pues, en ese momento, estaba sola en la casa sin sus amigas.
Fiscalía
La Fiscalía recalcó que la perjudicada es una joven inmigrante latina muy vulnerable que había llegado a España cuando tenía 11 años. En la fecha de la denuncia, la víctima tenía 18 años, solo hablaba el idioma indígena y apenas dominaba el español, por lo que tenía dificultades de integración social y una «personalidad débil» que le hacía necesitar afecto.
La acusación no ve un ánimo vengativo por parte de la víctima porque no conocía a ambos acusados hasta la noche en la que se vieron en un pub. Tuvo relaciones consentidas con un acusado en el piso al que acudieron tras estar en el pub «hasta que intervino el segundo implicado, que entró en la habitación donde ella mantenía relaciones consentidas con el primero».
La Fiscalía dice que los acusados entraron en contradicciones en el juicio. Por ejemplo, uno dijo al otro: «Ella lo quiere pasar bien» para iniciar la relación grupal pero luego lo negó ante la Audiencia.
Otra pregunta es por qué el segundo acusado entró en la habitación cuando ella mantenía relaciones con el otro joven. La respuesta de la acusación pública es porque «él quiso aprovechar que estaban solos en la casa para tener relaciones inconsentidas con la víctima».
La Fiscalía cree que el relato de la víctima tiene fiabilidad porque un policía vio a la joven «alterada», en «shock» y gritando al otro: «¿Cómo consentiste esto?». Ve que la perjudicada padece un daño psicológico tras el incidente. Recalca la «persistencia en la incriminación» de la denunciante.
El Ministerio Fiscal citó una sentencia del juicio de la Manada en la que no es necesario que recuerde todos los detalles e invoca al Tribunal Supremo: «El sometimiento no es el consentimiento». E insistió en que «aunque haya ausencia de lesiones, eso no excluye la agresión». Les aplica la legislación más favorable del «solo sí es sí» para ellos. Por otra parte, acusa de revelación de secretos al implicado que grabó un vídeo de la supuesta agresión sexual y cuya autoría «él mismo confesó» en el juicio.
Acusación particular
La acusación particular culpa, además, al tercer acusado, al que la joven reconoce como el tercer hombre que estaba en la habitación durante la supuesta agresión sexual, y el cual «se ha negado a declarar y no ha aportado ninguna versión verosímil». La acusación pidió la aplicación de la Doctrina Murray (el acusado prefiere no contestar a nadie en el juicio) para condenar al tercer implicado. «Este decía que entró en su casa con llave en un piso vacío y ordenado mientras que la policía lo vio todo revuelto», dijo la abogada de la denunciante.
La acusación particular señaló que la víctima «no quería formar parte de su juego, pactaron entre ellos dos un trío no consentido».
Uno de los debates es si la víctima fue sometida a sumisión química. La joven dice que uno acusado le dio a beber un líquido rosa y cayó dormida dos horas. «Prueba de ello es que la policía dice que había un vaso en la mesilla de noche. Se valieron de medios para imbuir de intimidación ambiental a la víctima porque aunque no exista violencia física ella se vio sola porque sus amigas se marcharon sin avisar y la dejaron sola. En un momento de intimidad, se vio rodeada de otros dos varones que la superan en corpulencia y en un estado de embriaguez que anulaba su capacidad cognitivas. El sí es sí, la ausencia del sí no es si», resaltó la acusación particular.
La abogada de la joven afirma que los argumentos con los que se defienden los acusados «se remontan a la época del medievo». En concreto, se refiere a que un acusado volvió a solicitar la repetición de la proyección del vídeo para probar que «él no hacía nada, era ella la que se movía». La acusación particular replica que «no se puede pedir a una víctima una reacción heróica cuando está en una situación de sometimiento».
Por ello, acusa a ambos implicados de dos delitos de agresión sexual y otro de violación del derecho a la intimidad por grabar la relación sexual sin su consentimiento. Al tercer acusado lo incrimina por estar mirando una agresión y jactarse de dicho delito.
Defensas
La defensa se pregunta cuál es la violencia ejercida si no se constata ninguna lesión en la víctima. Recalca que la joven no manifiesta que se siente intimidada, como dice la acusación, ni se ve ninguna resistencia por su parte. «Si es intimidada, el acusado no puede saberlo si ella no lo verbaliza pues su actividad sugiere lo contrario. Hay actividad de ella, es ella la que se mueve, según se ve en el vídeo», afirma la abogada defensora del primer acusado.
La defensa también argumenta que no hubo violencia: «No hay marcas sobre una piel blanca como la de la denunciante». Igualmente, refuta que la víctima hable de que la sometieron a sumisión química «pero se corrobora que no es cierto».
Respecto al vídeo grabado por un acusado de la supuesta agresión sexual, «se constata que no hay agarre ni violencia ni pasividad en la víctima. No se entiende que no hubiese llamado antes a la policía».
La defensa insiste en que el acusado que mantuvo relaciones consentidas se siente «sorprendido» por la denuncia. «La intentó tranquilizar, la acompaña a la calle y no entiende la reacción de ella», afirma. Sobre los daños psicológicos, la defensa recalca que la personalidad de la víctima es «débil, inmadura y con problemas sociales y con otra denuncia de agresión sexual anterior que fue archivada«». Por ello, duda de la declaración de la denunciante.
La otra defensa, la del segundo acusado que entró en la habitación, cree que la víctima «no dice la verdad» y sospecha que «lo que realmente le molestó fue la grabación». Considera que hay una falta de fiabilidad de la mujer: «Nunca fue forzada ni agredida sexualmente».
El abogado rechazó la acusación de sumisión química. «La denunciante dice que ella se queda dormida dos horas pero no le dio tiempo material porque solo estuvo en el piso 40 minutos. Miente en que fue forzada porque no hay vestigios ni signo del abuso sexual, no quedó ningún rastro», señaló.
La defensa indica que la víctima «miente» sobre detalles como que estaban fumando marihuana y había un ambiente de fiesta y jolgorio y que la sometieron a sumisión química con un líquido rosa que le provocó letargo y que le hizo quedar dormida. «No ha querido decir la verdad e insiste porque no quiere enmendarlo. Alguien que ha violado no espera tranquilamente a que llegue la policía, alguien que va a violar no llama a la puerta antes de entrar», afirma.
El abogado defensor ve «contradicciones esenciales». Como prueba indica que el vídeo grabado de 14 segundos es «revelador» porque un acusado lo grabó en medio de la relación sexual y «se observa una participación activa de la denunciante que no se compatibiliza con una falta de consentimiento».
Añade que el acusado hizo un «»esfuerzo reparador y notable» por haber aportado 7.500 euros para indemnizar a la víctima, un esfuerzo «importante» para alguien que es insolvente y niega la agresión múltiple porque la chica reprochó al primer acusado que no había hecho nada por ayudarla. «Si dejas hacer algo, es que tú no hiciste, dejó que hiciesen y, por ello, no hubo agresión múltiple, por lo que no se puede aplicar la ley», afirma el letrado.
La abogada del tercer acusado pidió la absolución porque los testigos lo sitúan fuera del escenario de la vivienda, de la que era su morador habitual y cuyas llaves había prestado a los otros dos acusados. Tuvo una actitud colaboradora con la policía. La letrada también cuestiona el relato de la víctima: «A pesar de beber un líquido rosa que le hacía ver borroso sí vio claramente al tercer acusado. ¿Cómo entró él en la habitación mientras ocurría la agresión sexual si no tenía llaves de la casa?», se pregunta.
Alegato final
El segundo acusado, el que grabó el vídeo y participó en el trío, fue el único de los tres que aprovechó su turno para decir la última palabra: «Todo esto me ha perjudicado familiarmente. Perdí mi trabajo, tengo una niña y me da vergüenza llevarla a la escuela, que los padres me miren mal por algo que yo no he hecho, esto me ha destrozado la vida. El vídeo muestra que yo no hacía nada. Mi vida ya no es la misma».