La Vig-Bay de los récords mantiene viva su filosofía de carrera popular, con familias enteras cruzando la meta, con atletas anónimos y caras conocidas
07 abr 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La Vig-Bay es, por encima de todo, una prueba popular en la que los protagonistas son los 6.700 participantes, con independencia del lugar que ocupen. Cada vez que uno de ellos cruza la línea de meta, es un triunfo. Da igual hacerlo en familia, como los Álvarez Salgado —el patriarca con 82 años acompañado de su mujer, Loly, y de dos de sus hijos—; en equipo, como una madre y un hijo de la vecina Viana do Castelo, o en solitario. Da igual ser más o menos conocido. Lo representa mejor que nadie Elías Domínguez, uno de los contados atletas que han finalizado todas las Vig-Bay desde su creación, en el año 2000. «Estou moi canso, custoume moito, pero acabei», dijo al cruzar la línea de meta.
El vigués era uno de los clásicos en un mar de novatos, porque la vivida ayer fue la edición con más debutantes de la historia de la Vig-Bay, con una cifra por encima del 40 %. Alguno de ellos tuvo su bautismo incluso en el asfalto en un día de calor y sin apenas viento, ideal para la práctica del atletismo, pero que le pasó factura a más de uno en la línea de meta, aunque ninguno de ellos tuvo que ser atendido por los servicios médicos.
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La mejor medicina para todos era la medalla de finisher que les esperaba pocos minutos después de cruzar la línea de meta. Muchos de ellos lo hicieron elevando sus manos al cielo; otros, recogiendo a sus retoños a pocos metros de la meta para inmortalizar el momento, y algunos, incluso con el móvil en mano informando de su conquista.