Un plan de Povisa logra reducir en quirófano la transfusión de sangre

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua VIGO / LA VOZ

VIGO

El traumatólogo Rafael Otero, la anestesista Ana Vázquez Lima, el cirujano general y digestivo Alberto Toscano, y las hematólogas Violeta Turcu y Cristina Insua
El traumatólogo Rafael Otero, la anestesista Ana Vázquez Lima, el cirujano general y digestivo Alberto Toscano, y las hematólogas Violeta Turcu y Cristina Insua M.MORALEJO

Los pacientes se recuperan antes y tienen menos infecciones

29 abr 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

El Hospital Povisa ha puesto en marcha protocolos para reducir el uso de transfusiones de sangre en las operaciones y también la suspensión de cirugías cuando las reservas son bajas. «La sangre es un bien escaso, cada vez hay menos donaciones y es insustituible, así que es un recurso que hay que usar con sabiduría», defiende la jefa de servicio de hematología, Violeta Turcu.

Las transfusiones de sangre son esenciales para la medicina actual. «Sus beneficios no están en duda, pero los pacientes con menos transfusiones tienen menos infecciones y una estancia hospitalaria menor», dice la jefa de servicio. Por eso, intentan no transfundir si no es necesario.

Su plan pasa por controlar en todo momento cuánta sangre van a necesitar. Los pacientes que van a ser operados son revisados por un hematólogo días antes de la intervención. En esa consulta se puede decidir algún tratamiento específico. «Si un paciente con un cáncer de colon tiene anemia, que es habitual, sabemos que en la intervención va a necesitar mucha sangre», explica Turcu. Dándole un tratamiento para esa falta de hierro, llega a la operación mejor preparado y así se evitan transfusiones en el quirófano o en el posoperatorio inmediato.

«En un caso de ese tipo, de prioridad 1, con programar la intervención dos o tres días más tarde cambia todo», confirma la coordinadora quirúrgica del hospital, la anestesista Ana Vázquez Lima, «el paciente está más estable en la operación y desde el punto de vista anestésico se maneja mejor».

También mejora después. «Si hay transfusión, el paciente tarda más en recuperarse en el posoperatorio», aclara la hematóloga Cristina Insua. Después de la cirugía, cuando el enfermo sigue ingresado, los hematólogos también hacen una revisión.

Siguiendo con el caso del cáncer de colon, el consumo de unidades de sangre es muy bajo cuando la intervención es por laparoscopia (operando a través de pequeñas incisiones), pero puede ser muy elevado en la cirugía abierta. En traumatología, «la cirugía protésica es la que tiene más sangrado», dice el traumatólogo Rafael Otero. Por eso, también llevan unos años controlándolo mediante el uso de medicamentos que lo eviten. «Antes, todos los pacientes necesitaban una o dos bolsas posoperatorias; ahora, la mayoría ninguna y algunos, una», explica.

Povisa mereció recientemente el reconocimiento del proyecto MAPBM, una iniciativa que trata de promover entre los hospitales la reducción de las transfusiones. Está en medio centenar de hospitales de España, aunque en Galicia solo incluye al hospital privado vigués en este momento. Dentro de este proyecto se han incluido cirugías como el cáncer de colon, la colocación de prótesis de cadera y rodilla o la hemorragia digestiva. Pero, con los resultados en la mano, el hospital está extendiendo la llamada consulta de optimización de hematología a pacientes que van a ser operados en otras áreas. «Toda cirugía mayor con riesgo elevado de sangrado se intenta optimizar», dice Cristina Insua.

Violeta Turcu muestra una bolsa de plaquetas
Violeta Turcu muestra una bolsa de plaquetas M.MORALEJO

«Hemos podido no anular ninguna cirugía oncológica incluso con bajas reservas»

Cuando alguien dona sangre, sus componentes se almacenan en tres partes: las plaquetas, el plasma y los concentrados de hematíes. Por cada donación se obtiene una bolsa de plasma, otra de concentrados de hematíes y una cantidad de plaquetas que se juntan con las de otros cuatro donantes para conseguir una unidad para transfundir a un paciente. Este material centraliza la Axencia Galega de Sangue, Órganos e Tecidos (ADOS), en Santiago. Esta entidad, de la Consellería de Sanidade, envía cada día a los hospitales una cantidad de componentes según sus necesidades médicas y quirúrgicas. Cada hospital lo gestiona en su banco de sangre.

En Povisa, el banco de sangre está integrado en el laboratorio. Los componentes se almacenan en neveras o congeladores, según el caso, y las bolsas de plaquetas permanecen en una máquina que las resguarda de la luz y las mueve de forma constante. Del buen funcionamiento de este banco de sangre depende toda la programación quirúrgica. En el último año, solo para operaciones, en Povisa se utilizaron 3.500 unidades de sangre. También se utilizan para otras cuestiones, como la terapia de la leucemia.

«Cuando hay escasez, ADOS manda una alerta», dice Violeta Turcu. Las alertas se han convertido en habituales porque las donaciones de sangre han disminuido en los últimos años. Normalmente faltan los grupos A positivo y 0 negativo.

Cuando hay una alerta por escasez, es habitual que los hospitales suspendan operaciones. «», asegura Violeta Turcu.