Rubén Fernández: primero asentarse; luego, soñar

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rubén fernández

El piloto vigués abre en Inglaterra su primer curso completo en el Mundial de MXGP, con una moto oficial y con la premisa de crecer en cada prueba

18 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Rubén Fernández (Vigo, 1999) afronta este fin de semana la primera prueba del Mundial de motocrós en la categoría reina. Para el vigués, que tendrá una moto oficial dentro del equipo Honda 114 Motorsports, no será su debut en MXGP, en donde hizo un par de pruebas la temporada pasada, pero sí el inicio de su primer curso como piloto de élite a todos los efectos. «Es un año para asentarme en la categoría, pero igualmente también me gustaría hacer alguna cosa buena», comenta el vigués.

Rubén se ganó en el final de la temporada pasada el derecho a estar con los más grandes. Por su excelente rendimiento en la segunda categoría y por brillar en las dos pruebas en las que tuvo oportunidad de participar en MXGP en sustitución de un lesionado, pero ahora todo es distinto, comenzando por la pretemporada. «Estuvimos cuatro semanas en Cerdeña haciendo test y alguna carrera del campeonato internacional italiano», algo que le permite llegar con una buena base con la moto, especialmente en las suspensiones, al mundial.

Rubén también participó el pasado fin de semana en una prueba del Campeonato de España en donde consiguió salir de primero en todas las mangas, tanto en las clasificatorias como en la primera y la segunda prueba «lo cual es muy positivo teniendo en cuenta que las salidas no son mi fuerte, pero este año me siento más confiado».

Esta buena preparación no significa que el vigués no llegue a la primera cita del año con mucho margen de mejora. «Todavía me faltan horas de moto de cuatro y medio. Me siento cómodo, pero hay margen de mejora». En la moto está el gran cambio, porque pasó de una moto de 250cc a otra de 450. «Es más difícil de pilotar, es más pesada, tiene más fuerza y cansa más», explica Rubén Fernández, que se siente un poco beneficiado «al ser una moto más potente y yo un piloto pesado».

La preparación no fue encaminada para llegar al 100 % a Gran Bretaña este fin de semana. «La temporada es larga y quiero tomármelo con calma, ir poco a poco carrera a carrera. Es mi primer año en la categoría y quiero evitar percances innecesarios como caídas o lesiones. Hay que ir con calma para terminar la temporada». Eso no significa que vaya a renunciar a nada y menos en el circuito inglés de Matterley Basin, en donde brilló la pasada temporada en MX2. «Es uno de mis favoritos, se me suele dar bien y, de hecho, el año pasado me puse líder en esta prueba. Esperemos que este año todo vaya bien de nuevo».

No obstante, avisa de que la primera carrera de un campeonato siempre está marcada por la incertidumbre. «Puedes saber cómo llegas tú, pero no cómo están los rivales. Hasta que no llevas una o dos carreras encima, no sabes del todo cómo están. Las referencias nunca son exactas hasta que llegas al Mundial», comenta el piloto, que tuvo la oportunidad de medirse en Cerdeña a algunos rivales del mundial. Cree que de la época de preparación es mejor no extraer conclusiones, aunque sí pudo comprobar algún aspecto: «En lo que respecta a la velocidad, fui bastante bien, de hecho hice la vuelta rápida e incluso llegué a liderar una manga hasta que tuve una pequeña caída». Sin secuelas.

Con la mente puesta en hacer la veintena de carreras de las que consta un campeonato que tendrá paradas en Indonesia, Jakarta y Argentina, además de tener su base en Europa, Rubén espera tener ya velocidad de crucero en las citas de Portugal y España —la primera, en abril, y la segunda, en mayo—. «Ahí espero estar en mi mejor forma y dar el máximo de mí para conseguir los mejores resultados ante nuestro público», indica.

A nivel particular, verse en la salida de un Mundial de MXGP para Rubén Fernández significa «un logro». «De pequeño —explica—, a los pilotos mundialistas los miraba desde muy lejos, ni pensaba en verme a mí mismo en la categoría y resulta que ahora mismo soy uno de ellos. Es extraño a la vez que bonito». Una sensación que no impide al vigués pensar en grande sin olvidar que también quiere disfrutar: «Llegamos aquí a base de trabajar duro y de hacer las cosas bien, pero ahora tenemos que dar el máximo de nosotros mismos para intentar conseguir los mejores resultados y disfrutar».