La viguesa y María Cantero fueron quintas en el Mundial de 49er FX, ganando la «medal race» tras tres meses entrenando juntas; ya piensan en los Juegos
24 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Patricia Suárez (Vigo, 1994) da los primeros —pero firmes— pasos de un camino que quiere que le conduzca junto a María Cantero a los Juegos Olímpicos de París 2024. Después de solo tres meses entrenando juntas, acaban de terminar quintas en el Mundial de 49er FX, una competición en la que fueron de menos a más y se impusieron en la medal race. La viguesa cuenta que ha formado un proyecto a su gusto y que confía en que pueda salir bien.
—¿Qué valor le da al quinto puesto y a la victoria final?
—El objetivo era medirnos a la flota internacional y está cumplido. Esto nos da unas áreas de mejora donde trabajar el resto de la temporada. Es nuestra primera regata como equipo y estamos felices de haber podido competir con las mejores del circuito. Es un buen arranque para el ciclo.
—Fueron de menos a más. ¿A qué lo achaca?
—Las condiciones allí son muy similares cada día y, al ser un equipo nuevo, nos ha favorecido, porque a medida que pasaban los días, teníamos más control sobre esas condiciones y podíamos regatear mejor. Nos fuimos poniendo pequeñas metas, hemos aprendido mucho y nos hemos afianzado como equipo.
—¿Tiene la sensación de que dieron un golpe de autoridad al ganar la «medal race»?
—Sí. Ese día tuvimos una regata muy mala por la mañana, volvíamos a tierra y tras un pequeño descanso, salíamos las diez mejores tripulaciones a disputar la medal race. Teníamos el campo de regatas bastante claro y ver que podemos estar ganando ahora mismo a las diez mejores del mundo es una emoción y un avance enorme. Llevamos un año duro y esto es un premio y un buen paso.
—¿Les hizo ver que pueden competir con cualquiera?
—Sí. Era una de nuestras intenciones y creo que ha sido bueno en ese sentido. La gente se ha visto sorprendida por nosotras y por algún otro equipo nuevo que surgía por ahí. Siempre hay gente que lo va dejando y otra que empieza fuerte, es positivo que haya relevo y que se vuelva a hablar de nosotras, del equipo español. Es un buen paso para contar con gente de nivel para entrenar durante la temporada, porque al ver que hemos hecho un buen resultado, querrán contar con nosotras en el grupo para entrenar de cara a los próximos eventos.
—¿Cómo se formó su equipo?
—A raíz de la decisión de que ni Nicole [Van der Velden] ni yo íbamos a los juegos, ella optó por el windsurf y yo, por seguir en FX. Con la Federación, hice un listado de chicas que podrían dar el perfil y María fue la que más me encajó por su personalidad dentro y fuera del barco, su físico y su motivación por el proyecto. Competimos el año pasado en el Campeonato de España que ganamos en Vilagarcía y a partir de ahí, decidimos que íbamos a emprender juntas el camino hacia París.
—No será fácil formar parejas que se complementen y consigan resultados rápido, ¿no?
—Es uno de los aspectos más complicados de los barcos dobles, encontrar a alguien que tenga el mismo compromiso, el mismo feeling, encajar bien las dos personalidades... Haces una apuesta, pero puede salir bien o no. Además, el camino es duro y es normal que algunas personas tienen otras prioridades y lo van dejando. Con María nos llevamos muy bien y ella está aprendiendo a una velocidad increíble.
—Usted llegó a competir con su hermana Alejandra. ¿Cómo fue la experiencia?
—Hice alguna regata en Vaurien y ganamos un campeonato del mundo juntas, pero siendo hermanas la cosa se complica. Tiene sus partes buenas y malas, como todo, pero la confianza a veces... (se ríe). En parte te perjudica un poco en el barco, pero puntualmente me sienta bien navegar con ella y estoy encantada de hacerlo.
—¿Cuánto tiempo lleva con María Cantero y cuál es el balance?
—Empezamos sobre febrero, pero en marzo me lesioné, me tuvieron que operar del hombro y estuve parada de abril a agosto, cinco o seis meses. Volvimos a empezar a entrenar en septiembre, así que en realidad llevamos tres meses, aunque ella ha estado entrenando con juveniles, se ha subido al barco con otra gente para seguir cogiendo experiencia y estar más parejas de nivel cuando yo volviera. Más allá del resultado, estamos contentas porque lo hemos pasado bien, que también es importante. Es el primer mundial para ella y la motivación ha estado siempre.
—A día de hoy, ¿ya ven los Juegos como su principal objetivo?
—Sí, sin duda. El objetivo final es llegar a París. Primero, conseguir la plaza para el país en el Mundial del 2023. Tenemos que ir subiendo escalones poco a poco para poder llegar hasta ahí.
—¿Cómo gestionó el hecho de lograr esa plaza para Tokio pero no estar en la cita olímpica?
—No voy a negar que fue un momento duro. Lo más complicado fue que las reglas para los dos equipos que estábamos en ese momento no estaban siendo muy claras. Al final, ellas fueron claramente mejores en el último mundial y ese fue el criterio técnico de la Federación. A los diez días de volver de Australia entramos en pandemia y creo que el confinamiento nos ayudó a centrarnos en lo que queríamos hacer para el futuro, en un escenario nuevo.
—Así que ha recuperado la motivación para volver pelearlo.
—Sin duda. A la hora de empezar este proyecto, tenía claras las cosas que habían faltado, y tener un patrocinador nos da la tranquilidad de desarrollarlo como queremos.
—¿Cuáles eran esas cosas que comenta que les faltaron?
—Pienso que formar un equipo nuestro, no con alguien que imponga la Federación, por así decirlo. Crear una base de confianza entre las personas, encontrar un grupo que te acompañe durante estos tres años y con el cual te sientas a gusto trabajando son aspectos muy importantes.
—En ese equipo está su entrenador, Antón Paz. ¿Qué papel juega él?
—Nos aporta su experiencia olímpica y nos da tranquilidad. Al haber sido deportista, y de nuestro mismo barco, entiende muy bien nuestros roles, nuestros sentimientos al navegar, y en los momentos de desacuerdo, hace un buen papel de mediador. Tenemos confianza en lo que sabe y nos enseña, nos ayuda su punto de vista desde fuera y creo que aporta mucho al equipo.
—¿Tiene dedicación exclusiva a la vela actualmente?
—Me quedan cuatro asignaturas de Ingeniería Industrial y las tengo atragantadas desde que empecé más en serio con la vela. Quiero sacármelas, pero este objetivo requiere el 100 % incluso en lo que se refiere al descanso. Estamos siempre viajando y el tiempo es limitado. También salen proyectos de otros barcos que te ayudan a aprender otras cosas de la vela y de tus roles en el barco y eso también forma parte de nuestra preparación.
—¿Dónde entrenan y cómo tienen organizada la rutina de entrenamientos?
—Normalmente, entrenamos en Santander, que es la sede de la Federación, pero desde septiembre aparte de estar allí, también hemos ido a Marsella, qeu va a ser la sede de los Juegos y nos invitaron las francesas. Luego vinimos a casa, a Vilagarcía, que es de donde es Antón y es un sitio donde nos sentimos cómodas, para poder compartir más tiempo con la familia que nos vean un poco por aquí.