Chano Rodríguez: «El cambio en el viraje es el que nos ha dado el pasaporte olímpico»

x. r. c. VIGO

VIGO

El nadador vigués tuvo que reconvertirse a los 63 años, de los 50 metros a los 200 y, además, cambiar su técnica de viraje para arañar una décimas que le llevan a Tokio

19 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Chano Rodríguez Veloso vivirá a sus 64 años sus sextos Juegos Olímpicos. Lo hará en natación en la distancia de 200 metros y después de reconvertirse desde los 50 metros y de un providencial cambio de técnica en el viraje para arañar las décimas necesarias para hacer la mínima para Tokio. Será el nadador más veterano en la pileta nipona, pero también un torrente de ilusión y trabajo.

-¿Cómo se siente el día después de hacer la mínima para sus sextos Juegos Olímpicos?

-Ahora mismo, entre el cansancio y la presión de las otras pruebas, sigo metido en competición, pero el domingo llego a Vigo y a partir de ahí será realmente cuando disfrute de ese 200 metros que al final ha salido en 2m 54s pelados y hemos dejado hasta propina con esas 32 centésimas. Estoy contento, pero también pendiente de lo que se nos viene encima con Tokio, que será muy duro, sobre todo por el tema covid, porque nos van a tener como un mes largo en una burbuja totalmente aislados.

-Después de tanto intentarlo, ¿seguía convencido de que iba a hacer la marca?

-Esta temporada me he encontrado muy bien. Cambiamos muchas cosas porque como decía mi entrenador, «hemos tenido que reconvertir a Chano». De un velocista de 50 metros, tuvimos que reconvertirlo a los 63 años en un hombre de 200 metros, una prueba en donde hay que tener una resistencia importante y, sobre todo, una buena táctica. En estos últimos meses que me quedado a 21 centésimas, a seis décimas, siempre por debajo del segundo competición tras competición. De broma decía que no me iba a cortar ni las uñas porque ya no teníamos más cambios. Seguimos una alimentación estricta y entrenamientos muy metódicos como si estuviéramos preparando los Juegos de Sídney hace ya 21 años. No le dejé margen al pesimismo, porque si no sería imposible mantener la tensión que requiere este tipo de competición.

-Y llegado el día, se encontró de maravilla en la piscina.

-Berlín es una muy buena instalación, es una piscina muy rápida que siempre se me ha dado muy bien, aunque este año, con el tema covid, todo era más difícil. Por ejemplo, llegábamos a la piscina y antes de tirarnos teníamos que hacernos un test de antígenos y dar negativo, si no, no saltabas. El médico te daba el palito y tú mismo te lo tenías que meter.

-¿Cuáles fueron los cambios más importantes?

-Nosotros tenemos el hándicap del viraje. Yo no hago el americano, que es el que hacen los compañeros, que es a un metro de la pared hacer un giro y pegar un patada que impulsa. Nosotros tenemos que hacer casi un viraje de una trainera, de 180 grados y eso tiene de inconveniente de que los pies decaen mucho y es como empezar, como si iniciaras una prueba nueva. Hicimos hace unos meses el cambio más importante en los virajes, en vez del giro de 180 grados, hemos inventado entrar y salir por donde rompo el agua. Técnicamente parece que no es sustancial, pero sí lo es, porque el agua es un líquido que cuando lo rompes a la vuelta la tienes ese camino abierto y creo que esas centésimas están ahí. Creo que el cambio del viraje nos ha dado el pasaporte olímpico. Hemos trabajo muy fuerte con la psicóloga y mi entrenador, porque había que hacer muchos cambios en una cabeza adulta.

-¿Cómo resumiría el camino desde Sídney hasta Tokio?

-El día de la mínima me recordó mucho a Sídney. Fue un aluvión de mensajes, una sensación muy positiva, porque a pesar de que ya no hablamos de medallas, si hablamos de todo lo que significa el deporte nuestro: constancia, mucha cabezonería y esfuerzo. Era una sensación de bienestar, de decir: «Después de dos décadas, aquí seguimos».

-Teresa Perales, Miguel López y usted, con seis juegos.

-Yo soy el mayor, pero no de los tres, sino el mayor de los Juegos.

-Lo que tiene un gran mérito.

-Tengo aquí un grupo de mexicanos y me vacilan, con su acento, diciendo: «Chano, eres el fundador del Comité Paralímpico». Encima me vacilan, los cabrones. Hemos estamos mirando el ránking de los juegos paralímpicos y creo que estoy entre los más longevos continuados, en Tokio en piscina creo que no hay ninguno de mi edad y en otros deportes no le he podido ver, igual algún tirador.

-¿Ya conoce la hoja de ruta hacia Tokio?

-Vamos a tener un par de días sin cloro, que dice mi entrenador que me lo he ganado, y luego seguir trabajando duro. Están pendientes de cerrar el viaje y la burbuja, pero aún no está concretado. Yo, si puedo, no me moveré de Galicia hasta que me llevan a la burbuja a Madrid o a Sant Cugat.