Parques forestales para «dominguear» a gusto

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

VIGO

Con la llegada del buen tiempo, los espacios naturales con merenderos de la ría de Vigo se erigen como una alternativa fresca que permite disfrutar al aire libre sin los agobios de la playa

12 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Existen numerosas formas de pasar una jornada estival, pero dos son los planteamientos fundamentales entre el común de los mortales: playa o monte. La ría de Vigo, como valle fluvial que fue, cuenta con numerosas atalayas en sus dos orillas. En algunos de esos excelentes miradores se encuentran lugares de esparcimiento para personas que buscan el frescor alejados de los concurridos arenales en las jornadas de sol. Sin necesidad de apuntarlos todos, ahí van algunas sugerencias para dominguear en los parques forestales.

En la orilla norte, en el municipio de Moaña, se encuentra el pico del Xaxán, aquel que indica a los habitantes de la ría si lloverá o no, dependiendo de las nubes que lo cubran. Son más de seiscientos metros de altura, con vistas a varias rías. Unos pocos metros más abajo de la cima, se encuentra el merendero de Chan de Arquiña, cuyo elemento patrimonial de referencia es el dolmen de mismo nombre. Es una amplia zona arbolada y dotada de mesas y barbacoas, aunque esta función está ya prohibida desde hace tiempo. El acceso en coche está bien indicado desde Moaña.

En la orilla sur, dentro del municipio de Vigo, hay más de diez espacios destinados al ocio forestal. Son parques con grandes vistas sobre la ría y la ciudad y dotados, en muchos casos, de amplios servicios. En la zona más oriental se encuentra el Vixiador, uno de los parques más equipados de toda la área metropolitana. Se accede a él fácilmente desde el zoológico de A Madroa, bordeando la perrera y dejando a la izquierda el campo de fútbol de Chapela. En este espacio también hay un merendero muy bien dotado, que cuenta durante todo el verano con un bar abierto al público. Desde el parque se abren varias rutas para realizar senderismo, e incluso acercarse al campo de mámoas de Monte Penido, ya en territorio municipal de Redondela. En este lugar existe una amplia zona dedicada a la infancia.

Ya en Bembrive, se sitúa el parque forestal Chans Galleiro muy bien dotado para gozar de una jornada tranquila. Junto a las mesas y barbacoas _recordemos que está prohibida su utilización_, existe también un restaurante y una serie de aparatos biosaludables para animarse a estirar los músculos. Se llega a través de la carretera del colegio público Chans.

En la parroquia de Beade, muy cerca del campus universitario, se abre otro parque forestal que también cuenta con servicio de restaurante. Las vistas hacia la ría desde este lugar son amplias, y en él concluyen varios senderos de gran belleza, como el que comienza en el río Eifonso, por el que se pueden ver restos de antiguos molinos de agua y vegetación autóctona de gran valor paisajístico.

El Monte dos Pozos, en la parroquia de Valadares, es otro punto de referencia imprescindible en el ámbito de los parques forestales. También con restaurante y mesas de piedra para poner el mantel, está presidido este lugar por un lago artificial poblado por una colonia de patos y una amplia zona arbolada, que permite aposentarse cómodamente sobre la hierba para disfrutar de la naturales.

En la ladera del Maúxo se concentran tres parques que ofrecen una visión espectacular de la entrada de la ría. Desde el de Coruxo se pueden apreciar una perspectiva muy distinta a la habitual de la playa de Samil. Se llega a este lugar desde la carretera de Baiona. A la altura de la iglesia románica de Coruxo se toma el desvío hacia arriba y finalmente se coge una pista forestal para alcanzar el espacio recreativo, en cuyo contorno se pueden apreciar grabados rupestres. Las otras dos referencias de esta zona son los parques forestales de Saiáns y Oia, que tienen el valor añadido de la presencia de importantes restos arqueológicos, como el castro de Estea. Las vistas sobre el mar son generosas.

O Val Miñor

Si nos vamos a Baiona, el mejor punto para apreciar la comunión entre las aguas bravas del Atlántico y las más mansas del interior es el parque Mercedes de la Escalera, más conocido como la Virgen de la Roca. Allí, a la sombra del gran monumento diseñado por Antonio Palacios, se abre un espacio recoleto equipado con mesas y bar.