Carmela Cardama, que se siente «más fuerte» que nunca, comenzó el 2021 a la carrera con el único objetivo de conseguir la mínima para los Juegos de Tokio
02 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Carmela Cardama comienza el año a la carrera, literalmente. La atleta viguesa se pegó el primer madrugón del 2021 que continuará con su preparación de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio, para los que buscará la mínima en los 5.000 y 10.000 metros. Castrelos fue el primer punto de destino a quince días de regresar a Estados Unidos después de disfrutar de dos meses en casa.
«He aprovechado para entrenar y cambiar un poco de aires», dice de su regreso a casa esta psicóloga clínica. En este mes y medio se la ha visto por los senderos de Castrelos y también con alguna visita a las pistas e incluso corrió un 10.000 metros, en Alcobendas «para participar». Asimismo, contemplaba en su hoja de ruta estar el jueves en la San Silvestre Vallecana, pero un pequeño problema físico aconsejaba quedarse en Vigo. «Me voy en dos semanas y me cundía más volver entera para poder entrenar con el equipo», dice con perspectiva.
Todo con la mente puesta en el mes de julio, cuando está prevista la celebración de una Olimpiada aplazada por la pandemia el verano pasado. «El objetivo sigue siendo estar ahí y hacer las mínimas. Tengo esperanzas en que haya competiciones a partir de marzo para hacer esas mínimas, aunque sé que seguirá habiendo restricciones y todo va a ser diferente», comenta Carmela, que como en los últimos años hará la práctica totalidad de su temporada en Estados Unidos y defendiendo los colores de la Universidad de Oregón.
Por el momento no tiene calendario cerrado. Ya sabe las fechas de los campeonatos oficiales, pero las pruebas en donde intentará abordar las mínimas «no están tan fijas». Lo único que sabe es que en caso de cancelar la pista cubierta, la campaña al aire libre de adelantaría. «Oportunidades de competir sí va haber», dice.
Y Carmela llegará a esta fase más fuerte que nunca después de estar de pretemporada casi nueve meses. «Es un año más de entrenamiento y que me dio para centrarme en otras cosas. Creo que ahora soy más fuerte», dice a modo de prólogo antes de argumentarlo: «Hemos tenido que cambiar los objetivos y apostar por cosas como ‘voy a hacer el rodaje más largo que he hecho nunca, la semana de más kilometraje o centrarme el levantar más peso o técnica o así', centrarme en los objetivos del proceso». Todo lo contrario que el objetivo de las marcas y los puestos que impone una temporada normal.
Este larguísimo ciclo fue la continuación de una temporada en pista cubierta, la del 2020, completamente llena de éxitos. «De aquello hace mucho tiempo, pero hice mis mejores marcas en todo lo que competí y parecía que iba en el buen camino hacia la temporada al aire libre» que se tragó la pandemia.
Pero en su hoja de ruta queda un récord de España en 5.000 metros con un tiempo de 15m 25s 41c, y también mejores marcas personales en el 3.000 y el 2.000. El año anterior había firmado su mejor 10.000 al aire libre con 32m 55s 50c, a un minuto y medio de la mínima (31,25) para estar en Tokio sin esperar a la opción de entrar por el ránking mundial.
A su vuelta a Eugene le espera una pretemporada que le hace especial ilusión. «Estas semanas ya veo que marzo y abril están más cerca y los tres meses antes de un 10.000 son los que más me gustan porque metemos mucha base y hace tiempo que no hago series de ese estilo. Me hace ilusión volver (a Estados Unidos) porque espero que ahora venga la parte divertida y en marzo pueda probar la pista». El año de la ilusión.
«Debes aprovechar las oportunidades porque nunca sabes cuándo va a ser la siguiente»
El 2020 y su terrible pandemia han dejado una lección en la psicóloga clínica viguesa. «Hay que aprovechar las oportunidades porque nunca vas a saber cuándo va a ser la siguiente. Espero valorar más las oportunidades y lo que tengo, que antes siempre lo dábamos por hecho y ahora nos hemos dado cuenta de que hay mucha incertidumbre y las cosas no están tan claras», comenta reflexiva.
Con esta lección en la maleta, ya se prepara para volver el día 8 a Eugene (Oregón), su lugar de residencia en los últimos años en una universidad referencia en el mundo del atletismo. Carmela ya terminó la carrera el año pasado, pero le dieron la oportunidad de volver y hacer un máster de un año y medio (reducido a 12 meses) con el que se ocupa en la actualidad.
La última en volver
Carmela Cardama será la última en volver a Oregón. Salvo cambio, la viguesa no necesita una PCR para entrar en Estados Unidos, pero nada más llegar a su punto de destino debe cumplir una semana de aislamiento en su habitación, con la opción de salir a correr en solitario, y una vez superado ese período de cuarentena sí que se someterá a la PCR para poder entrenar con el resto del grupo si da negativo.
«Que vuelva todo el mundo, que den negativo y luego ya vuelvo yo una semana más tarde», comenta. Algo meditado teniendo en cuenta que el control en Europa es superior al de Estados Unidos, en donde cada estado decide los protocolos.