Una dieta para volar en Tokio

x. r. c. VIGO

VIGO

Rodrigo Conde, un remero de envergadura, cansado de dejar de comer para competir en 70 kilos, se puso en manos de un nutricionista con el que come siete veces al día

10 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Rodrigo Conde Romero (Moaña, 1997), la gran esperanza del remo gallego, es grande y compite en el peso ligero, hasta 70 kilos en el doble scull ligero con Manel Balastegui de compañero. Un problema que el moañés solventaba dejando de comer y pasando hambre cuando las competiciones tocaban a su puerta. Pero Rodrigo sabía que ese no era el camino y decidió añadir en su plan de preparación a un nutricionista, a Juan Martínez, el mismo que en su día ayudó a Juan Zunzunegui a ser subcampeón del mundo en skiff y diploma olímpico. Fue el hoy entrenador de Zierbena, un referente para Rodrigo, quien le recomendó y le puso sobre la pista. «Xa lle dixen que como funcione a dieta débolle a vida». El objetivo del remero es llegar como un tiro a los Juegos Olímpicos.

«Eu compito na categoría de peso lixeiro e a verdade é que sempre me custa bastante chegar ó peso de competición, son bastante grande e co paso do anos vou collendo máis musculatura e fáiseme máis complicado chegar ós 70 quilos», explica Rodrigo, que vio aumentado el problema por los efectos derivados del confinamiento. «Costoume moito chegar para o Campionato de Europa, e como esta tempada son os Xogos non quero que me volva pasar».

Por eso decidió apostar por un nutricionista para cambiar de hábitos. «Antes sempre enfocaba as baixadas de peso a pasar fame, a reducir o número de comidas, a cantidade de comidas e comer máis limpo, pero sobre todo moito menos».

Ahora es todo lo contrario, tiene una dieta pero con una cantidad de comida que le sorprendió al propio interesado. «Cando me deu a dieta incluso díxenlle en plan: ‘Ostras, isto é moitísima comida’. Como sete veces ó día»: dos desayunos, uno a media mañana, comida, merienda, cena y recena. «É a primeira vez que fago unha dieta. Eu pensaba que sería algo complicado e é certo que teño que controlar moito as comidas, pero a verdade é que estou moi ledo».

Para elaborarle la dieta deseada, el nutricionista tuvo que realizar un complejo estudio para tener la gasolina necesaria para su preparación. «Non son unhas pautas simplemente -dice-, o nutricionista calculou perfectamente canto teño que meterlle de graxa, de carbohidratos, e de proteínas ó corpo para perder a cantidade de peso que quero perder para as fechas das competicións».

En la dieta no falta la pechuga de pavo y de pollo, el pan de molde, los pistachos, las avellanas y otros productos. La apuesta resulta de lo más sana y variada. «Xa lle dixen que como me funcione a dieta que me puxo que lle debo a vida, porque noto que estou baixando, nótome moito máis fino e sen pasar nada de fame, incluso estando empachado», concluye.

Además, el cambio alimenticio, lejos de acarrearle cansancio o pérdida de fuerzas a la hora de entrenar, hace que se sienta igual de fuerte pero más ligero. «Por agora non me sinto cansado nin me afecta para adestrar», al contrario, se siente «moito máis desinflado, sen esa ansia que che entra de comer todo».

En la actualidad, el moañés está en una concentración en altitud en el CAR de Sierra Nevada y el día 19 de diciembre se desplazará a Sevilla para entrenar y cuatro días después viajar a Galicia en donde combinará Navidad en familia con entrenamientos. Pasará la Nochebuena con los suyos, el 27 se desplazará a Laias (Ourense) para entrenar, volverá a Moaña para fin de año y el día viaje a Banyoles en donde ya comenzará la cuenta atrás para los Juegos Olímpicos de Tokio.