«Hay que apostar por los músicos gallegos»

El sector de la música trata de encontrar soluciones para el deterioro producido por la pandemia


vigo / la voz

Si todos los sectores profesionales han sido gravemente afectados por la pandemia de covid-19, en el caso de los músicos hay que sumarle una precariedad estructural histórica. Desde el año 2008 existe la asociación Músicas ao Vivo, una entidad de ámbito gallego que pretende defender los derechos de los músicos y dignificar esta profesión.

Manuel Alonso (Vigo, 1981) es el gerente de esta asociación, y de la cooperativa de músicos creada hace 2 años, y que agrupan a 485 socios en toda Galicia. Manu, como le conocen sus amigos, es músico profesional desde finales de los años noventa, cuando formaba parte del grupo Alén. Después pasó por otros proyectos, como la banda de Mercedes Peón, Troy Mclure, RepúblicaEuforia, Druadán o Lugnasad, para estar actualmente en el grupo Trioceros y formar parte de Blues do País y O Sindicato da Verbena.

El pasado jueves, los trabajadores del espectáculo de toda España alzaban la voz para mostrar sus graves problemas. «Actualmente, se están haciendo muy pocos conciertos, casi en exclusiva, son los resquicios que van quedando de las programaciones municipales del verano», apunta Manuel Alonso. Desde mediados de agosto, toda la programación en las salas quedó paralizada como consecuencia del cierre del llamado sector del ocio nocturno. «Se está criminalizando al sector, cuando, yo creo que desde el comienzo del verano, que se retomó la actividad artística, estamos dando ejemplo de cómo se tienen que hacer las cosas», señala el gerente de Músicas ao Vivo. «Pendimos que se tenga en cuenta a todo el sector, que se reconozca que se han hecho bien las cosas en todo este tiempo, y que se aporten soluciones», añade. En ese aspecto, el músico opina que habría que permitir la reapertura de las salas de conciertos con los protocolos y limitaciones necesarios, e incluso aprovechar para cambiar los horarios de las salas para que se pudiesen hacer conciertos por la tarde y no meterlos dentro del ocio nocturno. «Tenemos que coger la experiencia europea para que pueda acceder un amplio espectro de público», explica el músico, que añade la necesidad de establecer aforos «con sentido» en los teatros y auditorios.

Durante todo el verano tan solo hubo dos casos sonados de alteraciones en el desarrollo de conciertos musicales. «Fueron casos puntuales, como el concierto de The Soul Jacket en Cangas o el de Baiuca en Pontevedra, pero fueron aglomeraciones de público fuera del espacio propio del concierto y, por lo tanto, que ya no estaba bajo el protocolo de seguridad del promotor», señala.

Otra propuesta del sector musical gallego va dirigida a las administraciones públicas. «Ahora es un momento para apostar por la música local, algo que llevamos reivindicando a todas las autoridades desde hace tiempo, y ahora más que nunca es cuando se debe apostar por lo grupos gallegos; fortalecer el tema de los censos locales y que las administraciones den prioridad a la gente de por aquí, por principios y para fortalecer al sector», manifiesta Manu Alonso. De lo contrario, el sector irá perdiendo su cualidad profesional. De hecho, hay muchos grupos que están paralizados. «Hay gente que hace la mayor facturación del año durante el verano y que casi viven el resto del año de lo que sacan en esta época, así que este año el mazazo fue importante.

Aunque reconoce que el Gobierno estableció ayudas para artistas, Manuel Alonso explica que fue muy poca gente la que se pudo acoger a ellas. «Es una muestra importante de la poca atención que tiene el sector y la gran precariedad que existe. Que un músico no pueda demostrar 25 altas en el régimen de artistas durante el año anterior para poder tener acceso a estas ayudas, muestra lo mal que se está haciendo desde hace mucho tiempo. Laboralmente, el sector está muy precarizado», sentencia, al tiempo que recuerda que la normativa referente al sector musical se remonta al año 1985.

Debido a las dificultades derivadas de una normativa tan antigua y al incumplimiento generalizado por parte de muchos promotores en cuanto a contratación laboral de los músicos se refiere, Musicas ao Vivo gestó la creación de una cooperativa «porque los músicos tienen que buscarse la vida para las facturas y darse de alta en la Seguridad Social, y no siempre tienen un volumen de facturación suficiente como para poder hacerse autónomos y/o soportar una estructura empresarial propia. De ahí nuestra cooperativa, aunque no es una solución definitiva», apunta.

Ahora, el sector musical en Galicia está pendiente tanto de la Administración autonómica, a través de Agadic, como de la reapertura del circuito de salas de conciertos y el aumento de los aforos en teatros y auditorios para planificar el futuro más inmediato de todos. Todos los músicos están deseando subir a los escenarios tanto para expresar su creatividad artística como para poder empezar a tener ingresos económicos.

De dónde viene

¿Cuál fue su primer trabajo?

Su primera experiencia laboral fue como músico, ya a finales de la década de los noventa.

¿De qué viaje guarda mejor recuerdo?

La música profesional también está presente en este ámbito. Recuerda con cariño su primer viaje a África, fue a Marruecos también para dar un concierto.

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