«La que nunca falla en entierros es 'El Rey'»

La agenda de los mariachis de las Rías Baixas también sufre la sacudida del coronavirus


vigo / la voz

Que no, que no. Que los mariachis no son todos de México ni tampoco se reúnen solamente para celebrar las alegrías. De nada vale generalizar, porque Noche de Ronda desmonta cualquier prejuicio. «Los mariachis son una marca mexicana, pero los hay de todas las nacionalidades», dice José Carlos García Gómez (Redondela, 1971). El responsable de la formación explica que actúan en bodas, bautizos, comuniones y, también, en entierros. El grupo nació en el año 2015 y, cuando no entonan serenatas, tienen acento gallego. A José Carlos lo acompañan Félix Aparicio, de Cambados, Miriam Vilar, de Vigo, y Juan Costas, vigués de Valadares.

Desde el 2011, la música mariachi ha sido reconocida por la Organización de las Naciones Unidas como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. García Gómez se enamoró de este género cuando conoció Cancún. Su mujer había ganado un viaje a México y él la acompañó. «Nunca le había prestado demasiada atención a la música mariachi», admite el de Redondela, pero en la península de Yucatán asistió por primera vez a una actuación de este tipo y «simplemente me enganché, creo que es la espontaneidad de sus directos», destaca el responsable de Noche de Ronda.

Su relación con los escenarios musicales, no obstante, es anterior a su visita a Cancún. Desde los 22 años, García Gómez actuaba en orquestas gallegas, con las que se recorrió toda la comunidad. «Trabajé en Marimba, Sensación o en la Orquesta Xuntanza», recuerda con cariño. Así que de su viaje hasta el Yucatán tenía claro que quería volver con «un instrumento mexicano». De esta forma se enamoró del guitarrón y ahora no lo suelta: «Introduje este instrumento en la tuna de Redondela y fue gratamente acogido».

Por ser uno de los pocos músicos del área de Vigo partidario del guitarrón llamó la atención de varios profesionales de la música mariachi en la ciudad. A pequeños pasos fue conociendo y cantando con más gente y, finalmente, se juntó con Aparicio, Vilar y Costas. Y hasta ahora.

Cinco años más tarde son la formación de música popular de Jalisco más curiosa de las Rías Baixas. «Los clientes que son más incrédulos cuando les decimos que somos de aquí son los propios gallegos», explica el responsable de la formación. «Tratamos que entiendan que somos auténticos mariachis cien por cien gallegos», justifica riéndose.

Desde el 2015, Noche de Ronda anima unas sesenta celebraciones cada año en localidades de toda Galicia. La mayoría de sus actuaciones corresponden a bodas, pero no les faltan bautizos, comuniones «ni tampoco defunciones», confiesa el portavoz de la formación filomexicana. De entre todas sus anécdotas hay dos que no pasan desapercibidas y que reflejan el valor de la música mariachi en clave de despedida. «Nos han llamado en dos ocasiones para tocar en entierros. A un tercero no pudimos acudir porque ya teníamos pactada otra cita», recuerda García Gómez. El factor común en ambos fue entonar El Rey para despedir al ser querido y para recordarle que, allá donde fuese, seguiría siendo el número uno. «Los familiares nos contaban que los difuntos eran todos unos festeiros», rememora.

«En una de las defunciones empezamos a interpretar a Vicente Fernández cuando sacaban el féretro del coche fúnebre. En la otra cantábamos esa misma pieza mientras la familia tiraba al mar las cenizas del fallecido, rociándolas de tequila y flores», destaca el cantante. «El Rey nunca falla en entierros, pero en este tipo de ocasiones la canción adquiere un sentido algo más triste», dice García Gómez quitándole hierro al asunto. Gajes del oficio.

Si bien es cierto que la de Vicente Fernández triunfa en las despedidas, el mariachi tiene claro que Si nos dejan lo hace cuando se trata de bodas o pedidas de mano. «Siempre hay alguien al que se le escapa alguna lágrima cuando entonamos a Luis Miguel», puntualiza el coordinador de la formación.

Como le sucedió al resto de profesionales del mundo del espectáculo, la agenda del grupo Noche de Ronda, generalmente programada con sesenta actuaciones al año, la mayoría de ellas entre junio y septiembre, se vio golpeada por el coronavirus. «Actuamos hace un mes en una boda y, por ahora, solo tenemos otra pendiente en verano», cuenta el artista. En comparación con su competencia en el sector, agradecen «ser un grupo más reducido», lo cual facilitaría su presencia en eventos multitudinarios.

Antes de convertirse en artista, José Carlos García ejercía como fontanero mientras estudiaba para la preparación de sus oposiciones. Además, desde los 22 años actuó en orquestas gallegas.

No tiene dudas. La escapada que recuerda con cariño fue el viaje hasta Cancún con su esposa. Allí entró en contacto con la música mariachi y se compró su primer guitarrón.

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