Neira, escolta baionesa de 18 años, se suma a las canteranas célticas que han probado suerte en Estados Unidos
19 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.El Celta se ha acostumbrado a despedir a alguna canterana que pone rumbo a Estados Unidos casi cada verano. Y este año no será la excepción. El club confirmaba hace unos días el adiós de la escolta Mara Neira (Baiona, 2002) y su destino también está al otro lado del charco. La baloncestista estudiará Matemáticas y jugará al baloncesto el próximo curso en el Eastern Wyoming College, en la NJCAA (National Junior College Athletic Association).
La joven explica que tuvo sus dudas acerca de si dar o no este paso. Cuando hace dos años una agencia contactó con ella, le pareció que con todo el Bachillerato por delante era pronto para tomar una decisión tan importante sobre la etapa universitaria y prefirió posponerlo. «Tenía muchas ganas de ir a jugar allí, es un sueño aunque supongo que también va a ser complicado. Por eso empecé el proceso un poco tarde, ya este curso, porque quería estar segura del todo», confiesa.
El hecho de retrasar en el tiempo el sí a la agencia provocó que, cuando lo hizo, algunas universidades hubieran cerrado ya el período de inscripción. Sin embargo, está muy satisfecha con la opción que ha escogido. «Es como una miniuniversidad de dos años como máximo y es un buen lugar para sumar minutos», detalla. Además, le consta que «hay muchos ojeadores de división uno y dos», por lo que entiende que puede ser una manera de abrirse otras puertas para el futuro. Porque su idea es completar allí sus estudios.
Dado que en los últimos años ha habido un buen puñado de jugadoras con pasado en el Celta que han probado suerte en el baloncesto universitario americano, Mara ha tenido oportunidad de pedir referencias. Se las dieron, sobre todo, su amiga Nerea Arambarri, con la que coincidió en el Celta, y la actual jugadora del primer equipo Celia García Paunero. «También estuvo en un junior college como yo y conocía bien el tema. Me contó que estuvo muy contenta allí, que juegas mucho más que en una universidad de alto nivel e igual compites con alguna gente a la que le llevas un par de años», expone.
Por ahora no conoce muchos detalles de cómo será su vida más allá de que vivirá en una residencia universitaria en la que ya se ha inscrito y que los partidos los jugará en la misma zona en al que vivirá. Admite que le da algo de miedo, pero que su familia la ha apoyado en todo momento. «Nunca fueron un obstáculo, al contrario, me ayudan mucho», agradece.
En principio su fecha de incorporación es el mes de agosto y espera que la pandemia de coronavirus no la condicione, aunque ya se ha visto afectada por estas circunstancias. «Me quedan trámites como el visado que se complicaron un poco. Tampoco pude ir a Madrid a hacer los exámenes de inglés en marzo como tenía previsto, aunque me hicieron una prueba online», comenta la baionesa.
Durante este tiempo ha continuado con las clases online de segundo de Bachillerato, que estudia en el IES Primeiro de Marzo. «Son muchas cosas, muchos profesores, muchos correos... Pero lo voy llevando, podía ser peor», acepta. Tampoco descuidó el deporte durante el confinamiento pese a las dificultades. «Vivo en un piso, pero tengo una miniterraza que me permitía moverme un poco. No tengo canasta, pero botaba, hacía manejo de balón y un poco de físico. Lo que me permitía el espacio», resume.
Agradecida al Celta
Neira llegó al Celta tras pasar por el CB Baiona y A Eirexa. «No me llamaba nada el baloncesto, pero mi madre quería que practicara algún deporte y, aunque me costó cogerle el truquillo, me acabó gustando», cuenta. Fue hace seis años cuando recaló en el Celta. «Aquí me transformaron muchísimo y cogí mucha confianza con todo el mundo. Me da mucha pena irme», señala.
Además, siente «rabia» de no haber podido terminar la que es su última temporada ni haber disputado su último campeonato de España. «Estábamos muy unidas, el equipo iba muy bien, estábamos casi para convertirnos en campeonas gallegas un año más y también siento mucho no poder disfrutar mi último campeonato con el Celta», lamenta. Pero el club le deja las puertas abiertas y ella hace lo propio: «Si vuelvo a casa, no hay club mejor que este».