El Cunqueiro reduce a casi la mitad las muertes por infección de corazón

Ángel Paniagua Pérez
Ángel Paniagua VIGO / LA VOZ

VIGO

El grupo de endocarditis revisa todas las analíticas para buscar posibles enfermos

02 nov 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

La creación de un grupo para combatir las infecciones de las válvulas del corazón ha permitido al Hospital Álvaro Cunqueiro que la mortalidad por esta enfermedad se reduzca a casi la mitad. La endocarditis mataba antes al 37 % de los enfermos y ahora ronda el 20 %. «Aunque depende del año, hemos tenido alguno del 15 %», explica la internista María Teresa Pérez, de la unidad de enfermedades infecciosas. «En los últimos años han salido fármacos nuevos, pero lo que ha marcado un antes y un después es nuestra forma de trabajar en equipo», asegura.

Esa forma es la siguiente. Cada mañana, de lunes a sábado, en los médicos revisan todos los positivos por infección que se detectan en los cultivos de sangre que se hacen a enfermos ingresados en el hospital o a personas que han ido al centro de salud para una analítica. No todas las bacterias provocan infecciones en el endocardio, que es la membrana que recubre las válvulas del corazón; así que vigilan los positivos en unas bacterias muy concretas. Luego, incluso contactan con los pacientes. «Lo normal es que revisemos ocho positivos cada día, pero que solo tengamos un caso de endocarditis a la semana», explica la internista.

Esa dinámica permite cazar a muchos pacientes de esta peligrosa enfermedad. Lo hacen en contacto con los servicios de cardiología, cirugía cardíaca, microbiología, la uci y las unidades de reanimación, que son los que forman el grupo de endocarditis, así como con la colaboración de neurocirugía y neurología.

Los pacientes suelen llegar al grupo de endocarditis por esa búsqueda activa por parte de los facultativos. Hay otros que llegan desde la consulta del cardiólogo, que encuentra algo fuera de lo normal haciendo una revisión.

Una vez detectado un paciente, toca tratarlo. Y esto tiene su complejidad. «Sin el tratamiento adecuado, la mortalidad es del 100 %», explica la médica. Es un riesgo altísimo que no se corresponde con el escaso conocimiento social acerca de la endocarditis.

Los tratamientos suelen consistir en administrar un antibiótico por vía intravenosa en dosis altas y durante entre cuatro y seis semanas. Alrededor del 40 % de los enfermos pueden recibir una parte del tratamiento en su casa, cuando se constata que está estable, evoluciona bien y no tiene otras enfermedades.

Pero hay ocasiones en que el tratamiento médico no es suficiente. Puede ser que la infección ya haya avanzado mucho o que la bacteria sea difícil de tratar. En esos casos, solo cabe la cirugía cardíaca, para eliminar las válvulas del corazón y sustituirlas por una prótesis. Pero la cirugía ya tiene sus propios riesgos. Alrededor del 30 % de los casos acaban en el quirófano.

El grupo de endocarditis ha tratado a 150 personas desde que se formó, hace justo cuatro años. En el tratamiento de esta infección, el Complejo Hospitalario de Vigo (Chuvi) es el centro de referencia para el sur de Galicia, lo cual incluye el área del propio Chuvi, la de Povisa y la provincia de Ourense. En estos dos últimos casos, el grupo de endocarditis suele revisar los casos, pero a los pacientes solo se los traslada al Cunqueiro si son infecciones muy complejas o si necesita la cirugía. Si no, se quedan en su hospital.

Para coordinarse mejor, esta semana se reunieron 40 facultativos de los tres hospitales, que crearán una red de trabajo. Han pactado mejorar los sistemas de comunicación para que en todos ellos se pueda tener acceso a las ecografías que se hacen para diagnosticar la infección.