La romería inagotable de Vigo

La finca de San Roque congrega a miles de personas en una jornada que mezcla la tradición religiosa y el ambiente festivo


vigo / la voz

El concejal Ángel Rivas, habitual en los festejos religiosos, aguardaba en la entrada del pazo de San Roque la llegada del alcalde. Y Abel Caballero apareció unos metros más adelante, saludando a lo largo de la calle Filipinas. El vial se convierte estos días en una feria de productos muy variados. La uniformidad de los tenderetes ofrece una imagen más ordenada que otros años. Hay de todo, desde cuchillos a jamones, de alfombras a lencería.

Justo antes del inicio de la misa, la entrada del pazo se convierte en un embudo en el que hay que armarse de paciencia para entrar o salir del recinto. Una pareja de la Policía Nacional está atenta a que no se produzca ningún incidente. En ese punto se produce un curioso contraste que explica la naturaleza de la romería de San Roque. De la derecha llega el chis pum de las atracciones, mientras que del interior del recinto procede el canto religioso de la Coral de San Roque, que calienta las voces de sus miembros antes del inicio de la misa.

La entrada por el parque es mucho más llevadera. «Así que tenemos dos cuerpos, una cabeza de mujer, otra de hombre y un pecho, son doce euros», concluye el vendedor de un puesto de velas, el gran misterio de las celebraciones religiosas. Los fieles compran la cera y metros más adelante, dentro de la capilla, las deposita, prácticamente enteras. Un negocio redondo.

El santo protector de enfermedades contagiosas ya abandonó su habitáculo habitual para presidir el altar de campaña instalado en el palco de la música. Allí, se encuentran el alcalde Abel Caballero y sus concejales de guardia, esperando al obispo. Este saluda al regidor vigués e inicia la ceremonia. No es habitual ver a las autoridades civiles detrás de un altar, aunque este sea improvisado, pero de lo que no cabe ninguna duda es que se trata de un lugar privilegiado.

Mientras Luis Quinteiro Fiuza oficia la misa, cientos de fieles ocupan la explanada del pazo, este año sin el castigo de un sol excesivo.

Al mismo tiempo, otros tantos cientos de personas que se despliegan al margen del altavoz sagrado. La oferta gastronómica es amplia. La unidad de sardina asada se vende a 1,5 euros; el churrasco y el pulpo, a 10 euros, todo acompañado de patatas; la empanada, a 4 euros; y hay menús de todo ello a 25 euros para dos personas. En este sector, el romero enfrenta su apetito a la sucesión de tentaciones culinarias.

La jornada de ayer tuvo un fin de fiesta folklórico al programar la Hermanda de San Roque las actuaciones de O Fiadeiro y del grupo Algarabía. Para hoy, la parte religiosa se concentrará en la sucesión de misas matinales, mientras que la orilla festiva de la romería tendrá las actuaciones, a las 11.00 horas, de la Banda de Música de Matamá y, a las 21.00 horas, los conciertos de Crónicas Pop y A Patrulla.

Mañana, la gran atracción musical estará protagonizada por Alberto Cunha y Tony Lomba.

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