Feijoo equipara a Abel Caballero con Maduro y sus modos de gobernar

El presidente del PPdeG apela a los que le votan a él en las autonómicas para que confíen también en Elena Muñoz y evitar que la sociedad viguesa se fracture


Vigo

Vigo fue ayer la quinta etapa del cierre de campaña de las elecciones municipales de Alberto Núñez Feijoo. El presidente de los populares gallegos dedicó prácticamente toda su intervención en el Tinglado del Puerto a Abel Caballero. Al alcalde de los últimos doce años atribuyó un clima de «miedo» en la ciudad, «persecución» por pensar políticamente diferente y un mayor peso al «show» que a la gestión pública. Llegó a comparar Feijoo los modos del regidor olívico con los del propio Maduro. «Abel Caballero no es Vigo, como Maduro no es Venezuela, aunque los dos se crean que lo son», dijo en el mitin de apoyo a su candidata Elena Muñoz.

La lista de adjetivos con los que fue calificando la gestión y estilo de Abel Caballero superaron la treintena en menos de media hora: egocentrismo, desmanes, caprichos sectarios, mentiras, atemorizador, prepotente, señorito, showman, negligente, soberbio... se fueron sucediendo en su discurso con un fin: trazar un perfil de Caballero alejado de los intereses generales y del servicio público. El presidente del PPdeG se dirigió especialmente a los vigueses que le han votado en las tres ocasiones en las que ha resultado elegido responsable de la Xunta por mayoría absoluta, para pedirles directamente su voto también para Elena Muñoz, a la que definió como «la voz de la libertad sin complejos, la antorcha del Vigo valiente», para reiterar el intento de imposición de una única línea desde el Concello y la necesidad de intentar evitar que «se fracture la sociedad viguesa y también Galicia entre norte y sur», estrategia que también atribuyó a Caballero.

En un discurso de tono duro, Feijoo llegó a asegurar que desde la alcaldía de la ciudad se persigue y discrimina a los que no votan a Caballero. «Piensa que los vecinos son sus súbditos y no sus ciudadanos. Hace falta humildad y no prepotencia, porque con humildad se logrará que Vigo sea muchos más», continuó. «Vigo no es propiedad de nadie. No es un cortijo de un señorito, ni un conjunto de jornaleros que sirven a un señorito».

El presidente gallego insistió en negar cualquier efectividad al modo de gestión del regidor del PSOE. «Mientras unos montan shows, otros nos dedicamos a las familias de Vigo, consiguiendo más barcos, más cuotas pesqueras, más modelos de vehículos en la planta de Balaídos», fue relatando y poniendo en contraposición la mala calidad que aseguró tiene el agua de Vigo por falta de una potabilizadora eficiente.

«Hay dos formas de perder las elecciones: quedarse en casa o unir el voto de todos a los que os insulta Abel Caballero», zanjó, no sin advertir que «no se puede meter [en el Concello y contratas] al marido, mujer, hermano, e insultar a los que se atreven a pronunciarlo», deslizando así acusaciones de enchufismo como los tribunales probaron en el caso de la cuñada de Carmela Silva.

Por la misma senda transcurrió el mensaje final de Elena Muñoz, que pidió unir el voto de los que no están de acuerdo con el estilo de Caballero y de los que deploran «favoritismos» en la gestión. «Solo le va bien a las familias y amigos de los concejales, de los que tejen una red clientelar para ayudar a los suyos, o premian a un funcionario por enchufar a la cuñada de la teniente de alcalde», aseguró la candidata.

La cabeza de lista del PP tachó de «falso viguismo», el tinte local que imprime Caballero a sus discursos y clamó a los suyos durante su intervención por no dar por perdidas las elecciones de mañana, para lo que pidió una fuerte movilización y la unidad de todo el partido.

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