Hermanos guardeses de oro

Damián y Óscar Alonso se proclaman campeones del mundo de remoergómetro


vigo / la voz

En cuanto Óscar Alonso se proclamó el domingo campeón del mundo de remoergómetro en categoría de 27 a 35 años corrió a confirmar si la felicidad era completa. Porque al mismo tiempo, a poca distancia, competía también en el Mundial de Long Beach su hermano Damián en categoría de 36 a 42 años. Le dio tiempo a presenciar el final de la regata del mayor de los remeros guardeses. Y los dos se vuelven a casa con el oro al cuello.

Aunque compiten en categorías distintas no solo por la edad, sino también por el peso -uno es ligero y el otro, pesado-, para Óscar su hermano siempre ha sido un modelo a seguir. «Cuando yo empezaba, él ya estaba en la selección española. Era un espejo de a dónde quería llegar», recuerda. También para Damián es algo único poder compartir éxitos. «Estamos orgullosos cada uno de sí mismo y también del otro. Es especial compartir esta alegría», dice el mayor.

No es la primera vez que comparten medalla, pero lo que sí que no había ocurrido antes es que los dos se adjudicaran el oro. También saben lo que es que a uno le salga cara y a otro cruz. «Cada uno viene a competir por sí mismo, pero por ejemplo hubo un año en que a mí me fue mal y él quedó tercero y claro que te queda otro sabor de boca. Si alguien deseas que gane una medalla es tu hermano», dice Óscar.

Al corresponderles categorías tan distintas, no ha habido lugar para piques. Aunque sí se enfrentaron en barcos de equipo en una época en la que no compartieron club, nunca lo han hecho individualmente. «Hay mucha diferencia entre los dos, no sería justo si nos midiéramos. Pero de haberse dado el caso, un pequeño pique y esa rivalidad sana entre hermanos hubiera estado bien», señala Damián.

Lo que sí hacen cuando pueden es prepararse juntos, principalmente los sábados y los domingos, ya que el benjamín vive en Pontevedra, donde estudia Fisioterapia. «Tenemos planes de entrenamiento muy similares y cuando estoy en casa los fines de semana sí que solemos prepararnos juntos», cuentan.

Los dos coinciden en que estos oros han sido seguramente los logros más importantes de sus carreras. Los dos aspiraban a la medalla, pero no las tenían todas consigo, y menos para ser campeones. «Cuando vi que estaba inscrito el alemán que venía ganando los últimos años pensé que iba a ser muy complicado. Al final me salió bien la estrategia de empezar fuerte y, aunque al final casi me coge y acabé vacío, gané contra pronóstico», resume Damián, que atesoraba cuatro bronces, una plata y un cuarto puesto hasta la fecha.

Óscar era más optimista sobre sus opciones, pero también sabía que no iba ser sencillo. «La idea viendo los tiempos de años anteriores era que estaba para medalla y aunque no salió un tiempo especialmente bueno, pude gestionar bien la ventaja inicial sin que nadie me metiera presión», analiza.

Ahora ambos esperan que estos títulos les den visibilidad y les sirvan para obtener ayudas. Porque a Long Beach acudieron buscándose la vida y ahorrando «monedita a monedita». «No esperamos nada porque este es un deporte minoritario y rara vez cae algo. A ver si esta vez», finalizan.

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