El piragüista tudense Iván Alonso fue el mejor debutante en la Dusi Canoe Marathon en Sudáfrica
22 feb 2019 . Actualizado a las 05:00 h.El palista Iván Alonso, con una amplia trayectoria deportiva a sus 33 años, afirma sin dudar que acaba de vivir «la experiencia más dura» de su carrera. Le habían hablado de lo «extrema» que es la Dusi Canoe Marathon, prueba disputada en Sudáfrica, y acaba de sufrirlo en sus carnes. Pese a que nunca antes había sufrido así sobre la piragua, salió airoso con un puesto 31 entre más de 1.000 participantes que le valió, además, ser el mejor debutante.
La idea de acudir a esta prueba fue del presidente del Piragüismo Olívico, tan aventurero como Iván, que reconoce que no fue difícil de convencer. «Era una buena manera de salir de Europa, buscar nuevos retos y motivarme con cosas distintas para disfrutar de otra manera», dice el tudense. Nada comparable a pruebas en las que hubiera competido antes. «Fue la más dura de mi vida, con porteos larguísimos, de cinco o siete kilómetros que no son en llano, sino con cuestas y accesos muy complicados, como si te vas a hacer trekking con los doce kilos de la piragua a cuestas», indica.
Media hora atrapado
Alonso había visto vídeos, tenía claro que no era un reto al alcance de todos, pero sostiene que «nunca sabes hasta qué punto es duro hasta que te ves allí». Para él, en concreto, la segunda etapa fue la más crítica. «Perdí unos 30 minutos en un tramo del río porque me salté un porteo y me metí en una zona innavegable», recuerda. La cosa no acabó ahí. «Una vez que salí, llegué a un paso de un rápido en el que apuré bastante y quedé atrancado, sin ser capaz de salir hacia un lado ni hacia el otro. Cuando me tiré por la corriente volqué y me quedé debajo del agua. Fue un momento extremo», reitera. Incluso pensó en abandonar.
¿Llegó a pasar miedo? La respuesta de Iván es afirmativa. «En ese momento que volqué sí que sentí miedo, porque aunque vamos con chaleco y demás, el agua no eres capaz de controlarla ni puedes luchar contra ella con la fuerza que tiene. Y menos en una zona como esa, que impone muchísimo», expresa. También en la etapa definitiva se enfrentó a otro momento límite: «En el último porteo largo hay una subida brutal en la que vas caminando agarrado a las ramas para poder avanzar. Son cosas que por mucho que te cuenten, es difícil imaginarlas».
Para poder participar en la Dusi Canoe Marathon se necesita acreditar un nivel tres -el más alto- en ríos, presas y rápidos, lo que también da una idea de la exigencia. «Me considero una persona que puedo bajar bien los ríos, pero en una situación no favorable del cauce del agua es complicadísimo y puedes tener un apuro», recalca. Además, recuerda que el hecho de que pidan ese requisito responde a que «no hay salvamento en todo el tramo del río porque son 40 kilómetros y no pueden llegar a todo». Eso aboca a los participantes a «tirar de supervivencia» para sacarlo adelante.
«El río te pone al límite»
Son muchos los competidores que no llegan a acabar, como una pareja de asturianos que Iván conocía y que no pudo terminar por intoxicarse con el agua. «Hay gente que no puede terminar porque se les parte el barco o la pala. Además, el río está contaminado y puedes coger una descomposición muy fuerte en el estómago si tragas agua. El río te pone la límite», constata. Nada que ver con el agotamiento que también ha experimentado en las pruebas convencionales. «En un mundial de maratón acabas cansado y acalambrado, pero esto es un desgaste diferente, muscular y muy aeróbico».
Alonso no realizó una preparación específica, más que nada porque era imposible encontrar unas condiciones similares a las que le aguardaban en Sudáfrica. Por eso su idea era ir a probar suerte sin ningún objetivo clasificatorio. «Iba a vivir la experiencia y no abandonar ya era un reto importante. A partir de ahí, quería quedar lo mejor posible y de no ser por los errores de la segunda etapa creo que podría haber estado entre los quince primeros». Aun así, la organización quedó sorprendida por su papel. «Me dieron el premio al debutante del año y para mí es todo un logro», celebra.
Si se le pregunta si repetiría, Alonso no tiene demasiadas dudas. «Creo que al acabar todos decimos que no volveríamos, pero unos lo mantienen y otros a la media hora ya cambian de idea. Soy del segundo grupo», recalca. Ahora ya tiene en mente volver a probar suerte, pero en la modalidad de K-2 y con alguien autóctono que pueda guiar sus pasos. «Yo mañana vuelvo allí y cometería los mismos errores. No es un río que aprendas en una bajada, dos ni tres. En ese sentido, un nativo sería de mucha ayuda».
Ahora, el tudense se centrará en regatas autonómicas antes de buscar la clasificación para el Europeo y el Mundial de Maratón. Lo hará, asegura, con la motivación por las nubes.