Lío en Río


Que tiemble Río de Janeiro con el Entroido de Vigo, proclamó Abel Caballero en Fitur hace unos días. Tras acomplejar a Nueva York y Tokio con las luces de Navidad, ahora le toca el turno a la ciudad más emblemática del Brasil. Dentro de un par de semanas, las garotas de Ipanema desfilarán muertas de envidia por el sambódromo, deseando estar en el Casco Vello vigués rodeadas de merdeiros. Por supuesto, también venceremos en términos climáticos, porque ayer el termómetro subió en Copacabana hasta los 31 grados, mientras que Samil disfrutaba de unos refrescantes 12 de máxima. ¡Como para ir allí a pasar calor! Y no olvidemos el agobio: Río de Janeiro recibió el año pasado 4,9 millones de visitantes en la semana que duró la fiesta. De ellos, 400.000 eran extranjeros. ¿A quién le apetecería semejante aglomeración?

Así que tiene razón el alcalde. Para nada ha sido exagerado. Y la prueba es que a cualquiera nos ofrecen hoy un billete de avión al Brasil y una semana en el carnaval con todos los gastos pagados… y unánimemente lo rechazaríamos.

Además, Vigo ya tiene casi todo lo que del Brasil se pueda envidiar. El monte Galiñeiro es nuestro particular Pao de Açúcar. Mientras que Samil y O Vao son nuestras Ipanema y Copacabana. Y, además, aquí tenemos Río sin salir de casa. ¿Acaso no se llama así una de las gradas de nuestro estadio de Balaídos? Por eso los vigueses vamos a Río constantemente, aunque este se refiera al Lagares y el espectáculo, más que propio de un sambódromo, sea últimamente más parecido a un funeral. Así pues: que tiemble Río. Nos quedamos en Vigo con los merdeiros.

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