Un cáncer que podría no ser cáncer

Un grupo internacional propone eliminar la etiqueta cáncer en tres tipos de tumores de bajo riesgo, que suman 120 diagnósticos al año en el área de Vigo


Vigo / la voz

Aunque mañana se celebre el Día Mundial del Cáncer, así, en singular, en realidad bajo esa etiqueta se engloban decenas de enfermedades distintas. Sería más apropiado hablar de los cánceres, en plural. La etiqueta cáncer esconde muchos matices. Algunos de ellos son las enormes diferencias de pronóstico en el momento del diagnóstico. En algunos tumores las probabilidades de supervivencia son de casi el 100 %. Por eso, hay expertos que proponen dejar de llamar cáncer a algunas enfermedades.

Hace unos meses, un grupo de investigación internacional propuso eliminar esa etiqueta para algunos tumores de bajo riesgo. «Durante décadas, el cáncer se ha asociado con la muerte», dice el artículo que publicó The BMJ (antiguo British Medical Journal). «Describir una enfermedad con etiquetas más medicalizadas, incluyendo el término cáncer, puede llevar a una mayor preferencia por manejos más invasivos», dice el análisis liderado por la australiana Kirsten McCaffery. Esto influye a los pacientes a elegir caminos agresivos y a los médicos a «sobrediagnosticar y sobretratar, aun inconscientemente».

Ese trabajo plantea tres casos para eliminar la etiqueta: cáncer de tiroides, carcinoma ductal in situ de mama y cáncer localizado de próstata. Según el trabajo, son tres en los que el riesgo de muerte es muy bajo. Cada año, los hospitales públicos de Vigo diagnostican unos 120 tumores de bajo riesgo en esos órganos: 55 de mama, 50 de próstata y 15 de tiroides, aproximadamente. Pero los médicos que los tratan explican que no es tan sencillo como eliminar la etiqueta de cáncer.

Mama

«El problema es que no sabemos cómo va a evoluciona un carcinoma ductal in situ, si va a acabar en cáncer o no, así que la cirugía está indicada», explica la radióloga Rosa Mallo, responsable de la unidad de mama del área sanitaria de Vigo, ubicada en el Meixoeiro. «Seguro que en el futuro se descubren marcadores, pero de momento tenemos que operar, si se puede, porque a veces está asociado a un carcinoma invasivo». No se puede correr ese riesgo. El carcinoma ductal se origina en los conductos mamarios donde circula la leche, y se llama in situ porque está localizado.

En el 2017, se diagnosticaron 55 enfermedades de este tipo en el Meixoeiro. 30 se operaron y 25 no. Depende del tipo de lesión y su extensión, del riesgo familiar y personal de cáncer de mama y de la edad y el resto de enfermedades de la paciente.

Mallo explica que hay otro tipo de tumor de mama que en principio es de bajo riesgo. Es el carcinoma lobulillar in situ y aparece en las glándulas que producen la leche, los lobulillos. En un año se detectaron nueve de este tipo en Vigo. Pero dentro de él también hay subvariantes. Hubo cinco que no se operaron. «En algunos se da un tratamiento hormonal y en otros simplemente se hace un seguimiento con pruebas de imagen», dice la radióloga.

También hay lesiones que todavía no son cancerosas pero que tienen un riesgo potencial de desarrollar esta enfermedad. Antes los tratamientos eran más agresivos. Ahora, dice Rosa Mallo, se operan menos.

Próstata

Al jefe del servicio de urología del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi) no le convence la idea de no llamar cáncer a los tumores. «Una célula tumoral es una célula que intenta hacerse inmortal. Quiere romper las normas que tiene el cuerpo de controlar la inmortalidad y mata al huésped en el que está. Eso es el cáncer y hay que llamarlo cáncer», dice Antonio Ojea. Algunos de esos tumores evolucionan más lentamente; son los que se llaman de grupo 1.

Los urólogos del Chuvi diagnostican 480 tumores al año. En torno al 10 % (unos 50) son del grupo 1, considerados de bajo riesgo. «Con el paciente tenemos que ser claros. Le decimos que tiene un cáncer de próstata, si es de bajo riesgo se lo comentamos y le explicamos que existe un tratamiento radical y otras opciones que son observarlo y hacerse controles, con biopsias cada tres meses», dice el médico. «Es un control muy agresivo y el 80 % de los que lo siguen al cabo de un tiempo optan por la cirugía». La operación consiste en extirpar la próstata (prostatectomía radical). En 1992 se hicieron las dos primeras; hoy son 300 al año y por laparoscopia.

Tiroides

Parece complicado eliminar el término cáncer. «Esto exige la certeza de la ausencia de riesgo de recidiva del tumor», explica el endocrinólogo Manuel Penín, que lleva los casos de cáncer de tiroides del Chuvi. Es decir, habría que estar seguros al 100 % de que el tumor no va a volver. El riesgo depende de su tamaño, de las células que lo componen y de su extensión a otros órganos. Los endocrinólogos, con base en el Meixoeiro, diagnostican 25 cánceres de tiroides al año. La mitad son de bajo riesgo. «Los tumores menos agresivos generalmente no necesitan tratamiento alguno después de su extirpación», dice Penín.

Los de alto riesgo sí se tratan con radioterapia con un isótopo de yodo y, menos frecuentemente, con quimioterapia.

Así que, al menos de momento, la palabra cáncer no va a desaparecer de ningún caso.

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