Una bala y una vikinga para el Celta

La cántabra Tamara Montero y la islandesa Hildur Kjartansdóttir prometen aportar rapidez y actitud

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Vigo

El Celta de baloncesto presentó ayer a dos de las jugadoras que han llegado este verano para reforzar una plantilla que, reafirman ellas, tiene que pensar en volver a pelear por el ascenso que ya rozaron con las yemas de los dedos la pasada campaña. Son la pívot inlandesa Hildur Björg Kjartansdóttir (Reykjavik, 1994), primer fichaje que anunció el club, y la escolta cántabra Tamara Montero (Santander, 1994). Ambas tienen en común su combinación de juventud con experiencia en la categoría en la que repetirán con el Celta, la Liga femenina 2.

Montero reconoce que no contaba con la llamada del club vigués y que recibirla fue una sorpresa y una oportunidad irrechazable. «Había seguido al Celta la temporada pasada y pensaba que tenían el equipo muy hecho», argumenta. Desde la distancia, admiraba la filosofía de un club del que ahora está encantada de formar parte. «Solía ver sus partidos siempre que podía y me gustaba mucho su juego, es una opción perfecta para crecer», recalca.

Algo parecido le ocurrió a Hildur, estrella de la selección absoluta de su país y que el curso pasado militó en Liga femenina 2 con el Leganés. «Vi jugar al Celta en la fase de ascenso en Valencia y me encantó. Sabía que es un club de prestigio», indica. Por ese motivo vio en la oferta del Celta «una gran oportunidad para seguir en España, conocer otro lugar y otro club y crecer como jugadora». Las referencias que había recibido de la entidad y de la ciudad eran «maravillosas».

Para las dos las sensaciones en estos primeros días de pretemporada están siendo realmente buenas. Se sienten muy bien acogidas y creen que el método de trabajo es óptimo de cara a «llegar a tope al inicio de Liga», en palabras de Tamara. «Los técnicos son magníficos y el preparador físico nos da mucha caña. La filosofía de Cristina y del resto de entrenadores es trabajo, trabajo y más trabajo, y eso a mí creo que me va a venir muy bien», comenta.

Hildur también destaca que está disfrutando mucho de las primeras sesiones y se declara «feliz» en el Celta. Es la primera vez que tiene una entrenadora mujer y le gusta. «Ya me ha enseñado mucho en el poco tiempo que llevamos, puedo decir que es muy lista y que además nos cuida mucho», agradece.

Una pregunta obligada es si el ascenso debe ser el objetivo desde el minuto 1. Prefieren mostrarse cautas, pero también conscientes de que el año pasado marca el camino. «La última temporada fue muy buena, así que es lógico que las expectativas sean similares», acepta Hildur. Además, valora positivamente que el bloque se mantengan, porque considera que eso «facilitará la adaptación» de las nuevas baloncestistas, como es su caso. «Pero la temporada es muy larga y creo que es mejor preocuparse en cada momento del próximo partido que tienes», matiza.

De la misma opinión es Montero, que también incide en que quedan muchos meses por delante hasta saber cuál será su techo. «Queda mucho por delante, si bien es cierto que nos tenemos que proponer llegar al mes de abril con opciones de meternos en la fase de ascenso», asume.

Ambas consideran que pese a su juventud, pueden aportar cosas al equipo. En el caso de Hildur su «actitud islandesa, que consiste en ser una vikinga, no rendirse nunca», dice. «Soy la más veterana de mi selección, tengo experiencia. Soy una jugadora activa, con rebote, puedo ayudar debajo de la canasta y desde la línea de tres».

En cuanto a Tamara, cree que su juego rápido puede encajar con el Celta. «Creo que mi velocidad puede encajar en el juego del equipo. El viernes será el momento de empezar a ver cómo puedo ayudar», dice en referencia al primer partido de pretemporada. Ambas cuentan las horas.

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