Santiago Pazhín ayuda a sus lectores a aceptarse y a encontrarse a sí mismos
08 ago 2018 . Actualizado a las 05:00 h.Santiago Pazhín explica cómo conocerse a uno mismo con su libro Libera tu alma. Permite sanar el alma del lector, sostiene. La obra ya existía bajo el título El síndrome de los seres queridos, pero ahora se ha enriquecido con diversas novedades, entre las que se encuentra un experiencia de sufrimiento del propio autor.
Pazhín se hace llamar «sanador del alma». Dice ser un buscador incansable de los porqués. No cree en el destino, pero sí en que todo pasa por algo. Es naturópata y ha tenido varios encontronazos con los profesionales de la salud mental. «Curar y sanar son cosas diferentes. El sanar implica encontrar las causas y el curar solo elimina el dolor», afirma.
Estima que el 80 % de las personas padecen este tipo de mal, el del alma dañada, «que se contagia y no existen medicinas para el espíritu». «Los consejos de mi libro permiten liberar el alma del dolor y del sufrimiento». Su trabajo es ayudar a que el lector sea su propio maestro.
El autor dice que el proceso de escritura fue útil para tratar sus propias preocupaciones. San tiago Pazhín lleva más de cuarenta años centrándose en los problemas de la mente. «Con 14 años ya practicaba yoga y descubrí que el mundo es un reflejo del pensamiento». Recuerda así los inicios de su creciente interés por el espíritu. Admite que definir este concepto es complicado. Lo aclara como «la parte inmortal del ser humano, y la más olvidada». Mantiene que la mayor parte de las dificultades personales se deben a una falta de autoafecto, a su juicio el amor más importante que se puede recibir: «Amarse a sí mismo es hacerse respetar. La gente sufre porque se ha dejado de querer, no porque la dejen de querer. No es bueno depender de los demás». Aprecia carencias afectivas en la humanidad y cierto egocentrismo, algo que se explica por su incapacidad para aceptar sus propios errores. «Somos la especie homo stupidus: no somos conscientes de nuestros actos», señala. Cree que los humanos carecen de inteligencia porque una «persona inteligente no hace daño a alguien que quiere».
Pese a todo, el autor recalca que el autoconocimiento es un proceso activo: «Los que se hacen llamar sabios son ignorantes. Cada día me conozco más: salen defectos y virtudes». Sostiene que hay poderes que se desatan una vez que se alcanza el autoconocimiento. Con él, el escritor defiende que es posible alcanzar una renovación.
Su libro está lleno de simbología. Se puede apreciar en la portada. «La rosa azul simboliza lo inexistente: se relaciona con la paz interior. La mariposa se refiere al renacer del individuo», apunta. Lograr la sanación es un proceso complejo: «Se pueden curar las heridas, pero las cicatrices permanecerán», mantiene. A través de Libera tu alma, Pazhín dice ofrecer una serie de técnicas de ayuda. Apunta que no es positivo revelarse ante los contratiempos que aparecen en la vida. Sus lectores agradecen su metodología: «Me dicen que siempre encuentran algo nuevo, que es un libro que siempre ofrece soluciones». Confiesa que su única pretensión es que lean sus recomendaciones y que actúen en consecuencia.
Para él, el yoga es algo vital. Desmiente la impresión generalizada sobre esta práctica: «Se basa en vivir en paz en un mundo violento. No es una postura, ni es la India, es un estado al que se llega a través de diferentes medios».
«No lo hago por dinero: quiero que la gente logre reparar su alma»
Santiago Pazhín confiesa que empezó en el terreno del yoga por una enfermedad. Buscaba sanarse a sí mismo. Quería dedicar su vida a ayudar a los demás, a solucionar sus preocupaciones. Es una práctica constante en la que encuentra paz y armonía. En estos momentos habla de un yoga terapéutico. Conecta así con su mente a través de la relajación. «No creía en la medicina y entré en el yoga a practicar como autodidacta», explica. Le entristece que algunos psicólogos no crean en la existencia del alma. «La palabra psicología significa estudio del alma», añade.
Sus 40 años de experiencia han sido un aprendizaje recurrente. Hace unos años la vida le propinó un duro golpe que supuso cinco meses de desánimo. Superó ese mal trago en cuanto encontró las respuestas que necesitaba. Recibió así el empujón necesario para ampliar su obra. También echó mano de la filosofía para encontrarse, presente en su nuevo libro. Sus filósofos favoritos son Platón, Sócrates y Pitágoras. «Si nos quitan la filosofía, ¿qué nos queda?», se pregunta.
A sus espaldas lleva varias anécdotas de personas que acudieron a él buscando alivio. «Cada sesión cuesta entre 50 y 60 euros. No lo hago por dinero: es un compromiso personal. Lo que quiero es que la gente no vuelva y repare su alma», dice. Vuelve al pasado para contar el caso de su segunda clienta. La mujer acudió a él con un gran pesar: hacía años que la había dejado su marido. Llevaba mucho tiempo olvidándose de sí misma. Como consecuencia, sus hijas padecían depresión. Pazhín le explicó que, para que sus hijas se recuperasen, debería curarse a sí misma primero. La animó a apreciarse más. «Yo le digo al cliente lo que nadie se atreve a decirle».