El poeta que se emociona en el Congreso

El exdiputado Domingo Tabuyo no repetirá en políltica, dice, pero la literatura nunca le abandonará, y viceversa


cambados / la voz

Santiago Tirado se lo reprochaba. Demasiada lírica y demasiadas citas para el pleno. Domingo Tabuyo ya era escritor y profesor, y su discurso metódico y culto dejaba descolocado al entonces alcalde de Cambados. Pero él nunca renegó, ni mucho menos. La poesía no es de quien la escribe sino de quien la necesita, dice citando El cartero de Neruda. «O poeta necesita compartir o acto individual de escribir», añade. Y él sigue compartiendo y alimentando lecturas y bibliotecas. El jueves presentó su último libro, A sombra horizontal do teu nome, entre amigos, amantes de la poesía y con un albariño Martín Códax, pero antes se preocupó de que su obra estuviera en la biblioteca del instituto Francisco Asorey.

Este centro forma parte de su universo desde hace veintisiete años. Allí enseña Xeografía, Historia y Arte y colabora con múltiples proyectos de dinamización cultural. Los últimos son un concurso literario y recuperar el grupo de teatro. «Os centros teñen que desenvolver proxectos educativos para que os alumnos descubran vocacións, é un elemento de motivación». En este campo cosechó muchas satisfacciones porque pocas cosas le resultan más gratificantes que ver como un alumno empieza a hacer sus pinitos en la literatura, el audiovisual o sobre las tablas.

La lectura que no falte

Lo suyo por la docencia es pura vocación, tanto que todavía no le pone fecha al retiro. Con 58 años está a dos de poder acogerse a la prejubilación, pero ya se verá, señala. De momento, su rutina diaria está sometida al toque del timbre que indica el cambio de clase, a las pizarras, los exámenes... Domingo Tabuyo no es de los que opina que cualquier tiempo pasado fue mejor. La enseñanza ha mejorado mucho en tres décadas, reflexiona, y el alumnado, en general, sigue queriendo saber.

«Antes o coñecemento estaba na escola e nos libros, agora o coñecemento vai con un»

, apunta en alusión a la revolución que han supuesto las nuevas tecnologías. En su opinión, los móviles y las tabletas son perfectamente compatibles con el ansia de aprender. ¿Len os rapaces?, preguntamos. «

Si len

». ¿Poesía? «

Se te coñecen si, aínda que sexa por curiosidade. O importante é que lean, o que sexa».

Los alumnos que echen mano a uno de los ejemplares que llevan su firma se encontrarán con una obra que sorprende, de entrada, por su formato. Es poesía pero se presenta en la página como si fuera narrativa, con los versos armados sobre líneas rectas, lo que, en todo caso, «

non modifica a voz poética»

, dice el autor.

A sombra horizontal do teu nome es un libro intimista con temática de amor y desamor, editado por Toxosoutos y con ilustración de portada de Susana Suniaga. Llega a las librerías después de seis años de silencio editorial, «o cal non quere dicir que non escriba», matiza. De hecho, tiene sobre la mesa otros poemas y dos novelas infantil y juvenil que espera sacar a la luz más pronto que tarde. Entre tanto, se esmera con el óleo y el acrílico, porque Tabuyo también pinta.

Lo que ha descartado es volver a la política. De sus años como concejal en Cambados y diputado por la provincia en Madrid guarda buenos recuerdos y unas vivencias impagables. Reconoce que en días como estos, en los que el Congreso está haciendo historia, echa de menos la vorágine del debate parlamentario y de los corrillos en los pasillos, pero, esta vez, le tocó ver los toros desde la barrera. Le pedimos un pronóstico sobre la moción de censura antes de la votación de ayer, y acertó. «Algo ten que pasar». Y pasó.

Poco podía imaginar este profesor y escritor que acabaría ocupando uno de los escaños de la Cámara Baja, donde estuvo durante dos legislaturas y adonde pudo volver en 2011 a propósito de un acto conmemorativo. «Sentín moita emoción cando os conserxes me deixaron pasar sen máis, porque din que seguen considerándome da casa», relata.

A los plenos desde niño

Inquietudes por la política siempre tuvo, si no como se explica que a los doce años acudiese a un pleno siguiendo los consejos de aquel maestro que impartía formación del espíritu nacional. «

Non me enterei de nada

», reconoce, pero no le debió de dejar mal sabor de boca porque unos años después, esa vez animado por Ventoso Mariño, pisaba otro pleno, el de Cambados, para tomar posesión como concejal del Partido Socialista.

Es consciente del desapego de la gente hacia la política, pero él insiste. «A política é moi importante», y le pide a los ciudadanos que se impliquen en la cosa pública porque las leyes, al fin y al cabo, rigen nuestras vidas.

Cuando se estrenó como portavoz del PSOE de Cambados, además de hablar como un poeta, le reprochaban que «non era de aquí». Casi treinta años después, sigue cultivando el verso y se considera cambadés como el que más. «Síntome querido, valorado e respectado…, síntome ser humano». Y cuando bromeamos con su aspecto, porque Domingo Tabuyo es de esas personas por las que parece que no pasa el tiempo, se ríe: «Non sei, será que sempre estou activo... ou a xenética».

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