Un ascenso al final del túnel

Míriam Vázquez Fraga VIGO / LA VOZ

VIGO

El Porriño de Baloncesto Base deja atrás un grave bache económico con su mayor éxito deportivo

11 abr 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

O Porriño ha sido históricamente un municipio ligado al baloncesto. Prueba de ello es que el equipo local llegó en su día a competir en la tercera categoría nacional, la LEB-2. Coincidiendo con aquellos momentos de gloria surgió como escisión el Porriño Baloncesto Base, conjunto que el pasado fin de semana conseguía sobre la pista, y a falta de cuatro jornadas, el ascenso a la cuarta división, la Liga EBA.

Aunque sus verdaderos orígenes se remontan mucho más atrás en el tiempo, el PBB actual nació oficialmente en el año 2001. Los recortes que la directiva del club anterior quiso introducir en la base con la oposición de la masa social propiciaron que las categorías base se independizaran y que el equipo profesional original desapareciera poco después. La escisión, no sin obstáculos de distinta naturaleza, siguió adelante formando sus propios jugadores y ahora es su sénior el que da un paso de gigante.

«Este ascenso no es una sorpresa, llevábamos tiempo detrás de él. Habíamos estado cerca varias veces», comenta el entrenador del equipo, Jenaro Alonso. Y lo habían hechos siempre fieles a la esencia que le caracteriza y, que presumen, llevan ya en el nombre. «Somos un grupo de gente de la casa. Los que no son de Porriño en su mayoría llevan años formándose con nosotros», explica.

Están orgullosos de «no ser un equipo fichador». «La mayoría de la gente lleva toda la vida ligada al club. Eso hace que exista una gran identificación con el proyecto», comenta el técnico. El objetivo básico es mantener esa filosofía, más allá de este ascenso. «Como grupo, nosotros nos pusimos ese objetivo, no nos lo puso el club. A lo que sí aspiramos siempre como entidad es a nutrirnos de gente del pueblo, que sienta este proyecto aunque pueda haber algún refuerzo de fuera».

El presidente del club, José Carlos Ruiz, incide en el mérito que tiene el logro del conjunto sénior, destacando que solo perdieron un encuentro en todo el curso. «Hicieron una piña importante, con veteranos que supieron tirar del resto en los momentos de presión y todo con gente de la casa que hacen que todo el mundo se sienta partícipe de lo que han conseguido», profundiza.

«Fueron dos años de apagar fuegos, todo menos baloncesto»

Hace un par de años, el club pasó por un importante bache económico derivado de la gestión de una junta anterior. Tan crítica fue la situación que la supervivencia de la entidad llegó a estar comprometida y, aunque lo peor ha quedado atrás, el presidente admite que hasta hace poco el baloncesto había pasado a ser casi secundario en la gestión del club para tratar de reflotarlo.

«Los dos años que llevamos al frente han sido de apagar fuegos e intentar enderezar la situación», dice Ruiz, ligado a la entidad desde hace mucho más tiempo por haber sido sus hijos jugadores, pero que asumió su actual cargo en el 2016. «Hace unos meses ni hablábamos de temas deportivos. Todo era negociar sobre pagos, administración, empresas, plazos... Parecía que hacíamos de todo menos baloncesto»a.

La crisis previa a la llegada de Ruiz a la directiva lo vivió en sus carnes Alonso. «Los entrenadores intentábamos mantenernos al margen y nunca dejamos de trabajar ni le hemos negado una sonrisa a un niño pese a no cobrar, pero era difícil», admite. Ahora, ven el esfuerzo recompensado. «Este ascenso lo consideramos algo para el club, que estamos disfrutando todos», indica el técnico. Para el presidente, esto prueba que «las cosas funcionan y el club está consolidado, aunque sabiendo que si te despistas te puedes volver a meter en un problema».

Para evitar precisamente meterse en más dificultades, la directiva piensa medir cada paso. A día de hoy no pueden asegurar que vayan a competir en EBA, pero sí que van a hacer todo lo posible. Es momento, cuenta el presidente, de estudiar las opciones, buscar patrocinadores y valorar la viabilidad de un proyecto que no suponga el más mínimo riesgo para la estructura del club.