Obligada a emigrar para crecer

Míriam Vázquez Fraga VIGO / LA VOZ

VIGO

La viguesa Paula Sanmartín se incorpora al pelotón profesional de la mano del equipo italiano Servetto

23 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

A sus 20 años, y tras más de media vida subida encima de la bici, la viguesa Paula Sanmartín tenía claro que el 2018 era el año de hacer las maletas y probar suerte fuera de las fronteras españolas. Para eso tenía que aparecer la oportunidad que llevaba tiempo buscando y esta llegó, por mediación del club al que pertenecía hasta ahora -el vasco Bioracer Elmet-, de la mano del equipo profesional italiano Servetto-Giusta-AluRecycling.

La joven considera que dar este «gran paso» era la única manera de avanzar en su carrera deportiva. «En España el ciclismo vive un momento muy delicado. Apenas hay equipos y escasean los apoyos. Si quieres seguir creciendo, necesitas irte fuera», señala. En octubre comenzó a fraguarse su incorporación a las filas del Servetto y en diciembre Sanmartín visitó por primera vez Asti, donde ahora va a residir de manera permanente. «Es mi primera vez fuera de casa, porque con el equipo vasco seguía viviendo en Vigo. Un poco de miedo sí que da, pero sobre todo tengo muchas ganas», comenta.

La primera impresión fue inmejorable y a medida que pasan los días se va encontrando más a gusto. «Me siento muy cómoda y veo que estoy en un sitio que me va a permitir correr con las mejores. Voy a tener un calendario muy amplio donde voy a competir con las grandes», cuenta orgullosa desde Italia. Ahora es momento de habituarse a una nueva rutina y a un entorno completamente nuevo en el que está convencida de que va a encajar. «Estas primeras semanas de toma de contacto están siendo de bici y gimnasio. Me encuentro mejor que nunca, en mi mejor momento. No recuerdo haber estado tan fuerte antes», expresa con satisfacción.

Además, uno de sus objetivos a medio plazo es asumir un rol más protagonista que en las últimas temporada en las que, asegura, sus resultados no habían sido tan destacados como quisiera por estar al servicio de otras corredoras. «Este año seguro que voy a seguir trabajando para otras ciclistas. Vengo a un equipo con un nivel mucho más alto que lo que conozco hasta ahora y además voy a ser nueva», analiza. La idea es que la experiencia le sirva para aumentar su propio nivel y estar lista cuanto antes para dar un nuevo paso.

Formada en el Club Ciclista Vigués, Sanmartín se unió al club cuando tenía diez años. «Para nada me viene de familia ni nada parecido. Simplemente mi madre veía que no me bajaba de la bici, que era con lo que más disfrutaba, y me propuso probar en el club. Y hasta hoy», cuenta. Permaneció durante siete años hasta que, como parte de la evolución natural que ahora le lleva a realizar este cambio, también vio que era el momento de ir un poco más allá para no estancarse.

«En mi club de siempre estaba muy a gusto, el problema es que era mayoritariamente masculino», recuerda. Eso le suponía un freno en la medida en que «tenía que ir a las carreras sola como única chica casi siempre, sin ningún apoyo», lo que hacía que las competiciones se le pusieran mucho más cuesta arriba. Ya en el conjunto vasco se encontró otra cosa. «No tiene nada que ver un equipo femenino, con un grupo solo de chicas y donde todo está mucho más enfocado en la competición femenina. El balance de este tiempo ha sido muy positivo», argumenta.

Sanmartín se proclamó campeona de España contrarreloj en categoría cadete en 2013 tras haber sido subcampeona el año anterior y en el 2015 se incorporó al conjunto vasco. En categoría élite sus resultados más destacados fueron la decimoquinta plaza en el Campeonato de España de contrarreloj 2016 y la decimosexta en ruta en el 2016, con 19 y 20 años. Siente que le queda mucho camino por recorrer.

Este nuevo camino comenzará oficialmente casi con total seguridad en una prueba en Valencia a finales de febrero. «Iremos a aprender, a dar el máximo y a ver lo que sale», finaliza esta estudiante de Química que ahora seguirá la carrera en la distancia. Confiesa que no le llega el momento de iniciar esta nueva etapa.